Suscribirme

5 principios básicos para la reconstrucción de la CDMX

Estos principios buscan contribuir a la agenda y discusión sobre nuestra ciudad

octubre 6, 2017

Han pasado 2 semanas desde que el terremoto del 19 de septiembre sacudió a la CDMX. La ciudad aún vive el duelo por las 228 personas (hasta el momento) que desafortunadamente perdieron la vida y enfrenta otros grandes retos como los miles de personas que perdieron su hogar, y las afectaciones en la provisión de servicios públicos, como el agua en el oriente de la ciudad.

Tal y como pasa a nivel personal, la ciudad tiene que pasar del duelo (sin olvidar nunca) a levantarse y replantearse el futuro. Por ello, pongo a su consideración una propuesta sobre los 5 principios básicos que considero deben regir el proceso de reconstrucción, en aras de contribuir a la agenda y discusión sobre nuestra ciudad.

1. Recuento de los daños transparente

No estamos en 1985. A diferencia de esas épocas, hoy tenemos una democracia con contrapesos y una ciudadanía más empoderada que exige transparencia en las cifras oficiales. Hoy no basta saber el número de personas fallecidas, damnificadas o los números generales de edificaciones afectadas.

Necesitamos que se nos informe, entre muchas otras cosas: ¿Cuántas personas fallecieron o quedaron damnificadas por edificio? ¿Exactamente, cuáles son los edificios rojos, amarillos y verdes? ¿en qué fechas fueron construidos los mismos? ¿Qué autoridad les dio el último permiso de construcción o remodelación? ¿Quién fue el Director Responsable de Obra (DRO) y el Corresponsable en Seguridad Estructural? ¿Cuáles son los edificios que siguen habitados y que desde 1985 tuvieron que evacuarse?

Resulta poco creíble que plataformas colaborativas nos puedan mapear información precisa con gran rapidez o que periodistas consigan información sobre los permisos otorgados, pero que la autoridad no sea capaz de hacer lo propio. Hoy más que nunca, el gobierno de la CDMX debe de mostrar su compromiso con la transparencia.

2. Justicia para los afectados

En el transcurso de los días nos hemos enterado de historias que tristemente confirman lo que muchos temíamos: la corrupción y negligencia agravaron el efecto del fenómeno natural. Durante años hemos sabido que el código de construcción de la ciudad es uno de los más exigentes del mundo, pero hay evidencias de que en algunas edificaciones el proceso estuvo plagado de irregularidades.

¿Cómo es posible que una violación clara al uso del suelo haya pasado inadvertida o que un DRO sin licencia haya firmado dictámenes?

Algo que es inaceptable es que las autoridades se laven las manos. Por ejemplo, de acuerdo con la ley, las delegaciones son responsables de vigilar el cumplimiento de los programas de desarrollo urbano y de la aplicación correcta de los usos de suelo. Son también quienes llevan registro de las manifestaciones de construcción. ¿Cómo es posible que una violación clara al uso del suelo haya pasado inadvertida o que un DRO sin licencia haya firmado dictámenes?

Estará en manos del poder judicial determinar cuáles son las responsabilidades civiles o penales para los responsables, pero lo que no puede pasar es que la responsabilidad quede dispersa en el aparato burocrático de la ciudad y quienes actuaron con dolo no paguen las consecuencias.

3. Acciones oportunas y visión de largo plazo

Con independencia de qué tan críticos seamos de los gobiernos (federal y local), tenemos que aceptar que, en este terremoto, a diferencia de 1985, sí hubo una reacción medianamente oportuna y se cuenta con instrumentos para enfrentar la crisis. Difícilmente alguien pondrá en tela de juicio las labores de rescate por parte de la Marina o la Policía Federal. Tampoco podemos negar que el FONDEN a nivel federal y el Fondo de Contingencia de la CDMX son instrumentos resultado de la disciplina financiera que proveen los recursos necesarios para hacer frente a la situación de emergencia.

Lo que toca ahora es utilizar esos recursos de la mejor manera posible. Por una parte, se tienen que promover programas de reconstrucción, tanto con recursos fiscales, como utilizando fuentes de financiamiento y estos programas deben de implementarse lo más pronto posible. Sin embargo, debemos de ser cautelosos, para que los anuncios y las ganas de entregar resultados pronto no se interpongan con buscar soluciones de largo plazo.

La coyuntura presenta una oportunidad única para hacer un análisis profundo sobre el desarrollo urbano de la ciudad, para lograr un balance entre crecimiento, transparencia y mejoras en el espacio público, y en la calidad de vida de la ciudad.

4. Reactivación de la economía local

Lo peor que le puede pasar a la ciudad es que agravemos los efectos del terremoto con una crisis económica. Por ello, es importante reactivar la economía local en, al menos, dos frentes. El primero es que nosotros como ciudadanos regresemos a vivir y disfrutar las zonas de la ciudad que más afectadas resultaron. Tras el sismo de 1985, muchas colonias de la ciudad tuvieron un importante declive; no podemos permitir que eso pase de nuevo. Por ello, resulta importante que reactivemos el comercio en esas zonas y, para ello, la autoridad puede ser útil en la medida en que nos dé certeza de que los establecimientos a los que acudamos son seguros, mediante la publicación de los dictámenes técnicos.

El segundo, un tema más delicado, es la reactivación de la construcción en la ciudad. El desarrollo inmobiliario es uno de los motores más importantes de la economía local y genera empleo para decenas de miles de trabajadores. Los actos de corrupción que han salido a la luz han generado un llamado por entrar en una “moratoria urbana”, es decir, un cese a la construcción y a los trámites relacionados con la misma. Sin embargo, esa es una solución inadecuada. En los últimos 32 años se han hecho más de 15 mil obras y una proporción muy pequeña de ellas tuvo afectaciones por el temblor.

El desarrollo inmobiliario es uno de los motores más importantes de la economía local y genera empleo para decenas de miles de trabajadores.

Se tiene que castigar con todo el peso de la ley a quien hizo las cosas mal, pero quienes lo han hecho bien deben tener una alternativa para reactivar la inversión y el empleo. Una propuesta para que esto se reactive pronto es que se publiquen los dictámenes estructurales que respaldan que las obras cumplen con la norma y que las autoridades las validen, ante el escrutinio público.

5. Más y mejor ciudadanía

Estos días nos mostraron el enorme potencial ciudadano de los mexicanos. Debemos utilizar esa energía que nos permitió hacer frente a la adversidad para liderar una reconstrucción exitosa. Así como nos lanzamos a las calles a llevar nuestras donaciones u ofrecer ayuda en la remoción de escombros, podríamos utilizar una pequeña porción de esa voluntad para cumplir con nuestros deberes ciudadanos, aun aquellos que no nos gustan (por ejemplo, el pago de impuestos). De forma paralela, así como perseguimos nuestras donaciones para que llegaran a quien realmente las necesitaba, debemos estar atentos a la forma en que el gobierno utiliza esos impuestos, para que realmente se destinen a la reconstrucción y no queden en los programas clientelares de siempre.

Una vez más, un 19 de septiembre nos ha puesto a prueba tanto a ciudadanos, como a gobierno. Es momento de actuar a la altura e iniciar un proceso de reconstrucción ordenado que atienda las exigencias de una ciudad que seguirá siendo dinámica y nos seguirá haciendo sentir orgullosos de pertenecer a ella.

Fuente: www.huffingtonpost.com.mx | Por Homero Garza Terán

Comentarios


SOMOS CIUDADANOS EN RED

ANÚNCIATE

SUSCRIBIRSE AL NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín y entérate antes que nadie de las noticias y consejos de Ciudadanos en red

Suscribirme al newsletter

CONTACTO

© Derechos Reservados Ciudadanos en Red

Politicas de privacidad y Términos y Condiciones