6 soluciones prácticas para los malos hábitos con el dinero

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Escrito por piggo

Nuestros puntos flacos, esos hábitos que con el tiempo se convierten en parte de nuestra rutina diaria y que sin verlo venir se transforman de inocentes gustitos a un mundo a parte.

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Ese lugar es como un limbo porque creemos que no nos cuesta mucho pero con el tiempo, la historia es otra.

Así que te presentamos 6 aliados para meter en cintura esos hábitos para que a tu cartera se le quite el empacho.

  1. Las listas: Antes de que creas que hablamos de las de súper, mejor detente. Las listas sirven para todo, desde el mandado hasta cosas más complejas como tus metas financieras. Así que empieza a hacer la tuya para que veas dónde andas y dónde quieres estar.
  2. Darle gusto al gusto: A veces cuando no tenemos claros nuestros objetivos: dar el enganche de una moto, comprar una bici… nos sentimos libres para gastar un poco sin control. Porque, como ya te diste cuenta, esa meta ‘importante’ se convierte en un límite y en un camino para lograr algo a partir del ahorro.
  3. Si siempre hacemos lo mismo: Cambiar nuestra forma de gastar es clave. Si siempre hacemos lo mismo con nuestro dinero, seguramente -sin importar que te dupliquen el sueldo- acabarás gastando igual y nunca podrás ahorrar. Realiza pequeños ajustes para que el dinero te empiece a rendir más. No se trata de dejar lo que te hace feliz, sino es usar tu dinero sólo en lo que realmente te hace feliz.
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  1. Hacerte el Harakiri: ¡Hoy sí voy a ahorrar! Pero en el Face sigues tiendas y más tiendas y todas te mandan decenas de promociones de cosas que según tú “necesitas”. No te metas el pie, y menos cuando ahora comprar está aún clic de distancia. Saca de tu bandeja de correo, de tu face, de tu Twitter las cosas que seguro terminarán con tu deseo de ahorrar.
  2. Sé un clásico: Usar efectivo nos da una idea clara de cuánto nos gastamos. A poco no te ha pasado eso de “si yo traía uno de 500”, y luego el tremendo susto de no saber a dónde fue a parar. Si usas tu tarjeta de débito todo el tiempo tu límite es tu saldo. Tener contacto con el dinero nos regresa a la realidad y nos controla a la hora de gastar, después de todo ahí nuestros recursos son limitados y tenemos que decidir que sí y que no.
  3. Visualiza el precio: “Me voy a comprar unos tenis de 900 pesos” así de simple. Haz creado un límite en tu cabeza, el cual está marcado con la conciencia de cuánto es lo que puedes gastar. Así que si vas de compras siempre visualiza el precio, así te obligarás a buscar alternativas de acuerdo a ese número.

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