Academia de San Carlos

Publicado el 4 septiembre, 2009
boletín finsemaneando

Academia de San Carlos*

Academia 22
Horario: Lunes a viernes de 10 a 15 y de 17 a 19 horas.
Cerrada en Semana Santa, la primera quincena de julio y del 16 de diciembre al 2 de enero

En la Casa de Moneda funcionó la Escuela de Grabado, fundada por el italiano Jerónimo Antonio Gil, quien promovería poco después la creación de la Real Academia de las Tres Nobles Artes de San Carlos.

Sus primeras sesiones, a partir de 1781, se realizaron precisamente en la Casa de Moneda, actual Museo de las Culturas, antes de instalarse de modo definitivo, en 1791, en el antiguo Hospital de Dios. En honor del rey Carlos III se inauguro el día del santo del monarca, el 4 de noviembre, de 1781, aunque su fundación oficial fue hasta 1785.

Entre sus maestros destacados, de tendencia neoclásica, hay que mencionar a Miguel Costanzó, en arquitectura; Joaquín Fabregat, en grabado en lámina; Rafael Ximeno y Planes, en pintura, y Manuel Tolsa, en escultura. Este último se encargo de restaurar -de los daños de un viaje en barco y en lomo de mula- los vaciados en yeso de estatuas clásicas, provenientes de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, de España, y que todavía pueden admirarse en el patio central a la entrada del edificio: las estatuas para las tumbas de los Médicis y el Moisés, de Miguel Ángel, la Victoria de Samotracia y la Venus de Milo.

Si italiano era su fundador, otros dos paisanos suyos fueron muy significativos: Eugenio Landesio, que impulsó el paisaje, y el neoclásico Javier Cavallari, arquitecto a quien se debe la fachada neoclásica de la Academia de San Carlos con sus seis medallones que representan, si confiamos en la palabra del artista, a sus fundadores -Carlos III, Carlos IV, Jerónimo Antonio Gil y José Mangino- y a dos artistas más: Miguel Ángel y Rafael.

Cavallari también termino el patio y creó el salón de actos así como las galerías de pintura y escultura, decoradas, una, con retratos realizados por Ramón Sagredo, y la otra, por José Obregón y Manuel Ocaranza.

Otra influencia perdurable sería la del retratista Pelegrín Clavé que propició en sus discípulos tanto los retratos de héroes, como los temas bíblicos. Enemigo del catalán Clavé, que se filia al “romanticismo clasicista de Ingres” y a los “nazarenos” o prerrafaelistas, el mexicano Juan Cordero, romántico­clasicista, es considerado por Ricardo Garibay, al historiar la Academia de San Carlos, como el primer muralista de ideas, con una obra que realizó -y se perdió al abrirse una ventana- premonitoriamente en San Ildefonso, el edificio donde habría de nacer.


Las copias de las esculturas clásicas y renacentistas fueron traídas de Europa a la Academia de San Carlos con finalidades didácticas.
El clásico y el neoclásico, en el patio de la Academia de San Carlos.

* Guía del Centro Histórico 1997


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  1. Daniel Alejandro Villagomez

    Seria posible por favor, me digan como poder inscribirme en San Carlos quiero ser un gran escultor de marmoles tengo 44 años soy dibujante, pintor y escultor pero quiciera perfeccionarme en el trabajo de escultura sobre marmol, les agradecere cualquier información mil gracias

  2. LEONARDO QUEZADA

    Es muy ilustrativo este articulo, lastima que cuando queria entrar al museo estaba en reparacion.
    Los encargados de difusion del museo deberian hacer mas promocion de este sitio.

  3. Lorenzo Rafael

    Tengo el orgullo de haber estudiado en San Carlos de donde egresé hace mas de 50años. Me permito aclarar el origen de nuestro fundador y padre artístico, el Maestro Gerónimo Antonio Gil, nació en Zamora, España y habiendo estudiado en la Real Academia de San Fernando en Madrid, fue comisionado a la Nueva España como maestro grabador a fundar lo que despues fuera la Academia de San Carlos. Los felicito por sus publicaciones históricas. Ojalá tuvieran mas difusión

  4. sonja

    Este Museo es bellísimo, pero no van muchos visitantes porque a veces no se puede entrar.
    La puerta principal no está abierta. Dicen que está en reparacion. Ademas hay muchos borrachos tirados en el suelo en todos los alrededores del edificio. Muy deprimente cuando lleva uno visitantes extranjeros.
    Las mismas autoridades del Museo deberian de encargarse que la entrada esté siempre digna para que el turismo disfrute su visita.

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