Alejandro Pacheco, el deporte cambió su vida

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Alejandro Pacheco, el deporte cambió su vida

Hoy, mientras iba en el metro rumbo al trabajo, conocí a Alejandro Pacheco, un joven al que el deporte le cambió la vida.

Talento cotidiano

Cuando estoy mal de dinero, le doy mis últimas monedas a las personas que suben al metro a pedir ayuda. Pienso que si doy cuando menos tengo me llegará un premio, es un acto de conveniencia; nunca funciona.

Por lo general, mi cooperación la definen el talento de las personas o el daño emocional que me haya producido su discapacidad o situación económica.

No suelo darle dinero a los jóvenes que se acuestan sobre vidrios; sin embargo, cuando un hombre mayor sube y comienza a cantar boleros o rancheras de inmediato hurgo en mi bolsa.

Cuando un niño reparte papelitos que dicen “Vengo de la Sierra Norte de Puebla…”, trato de cooperarle. A jóvenes o adultos amputados les colaboro; a mujeres con hijos pequeños también. Caigo, con gusto, en la mayoría de las estrategias de venta, pero no en todas.

Me rehuso a darle dinero a las personas que suben con una receta médica arrugada y piden apoyo para comprar medicamentos, tienen su rutina tan armada que suenan falsos. A los jóvenes que aseguran que la cooperación “no es pa vicio” a veces les doy, me cae bien su desfachatez.

Una experiencia nueva

Sin embargo, hoy, mientras hacía mi recorrido habitual en la línea 3 del metro, subió un muchacho de pelo largo y gafas oscuras. Una bocina colgaba de su cuello. Detrás de él una persona lo acompañaba. El joven se presentó con voz firme: “Buenos días, mi nombre es Alejandro Pacheco, soy atleta paralímpico. Búsquenme en internet. Estoy juntando dinero para mi entrenamiento. Les vengo a cantar una canción”.

Desconfiado y curioso, como soy, busqué rápidamente en internet y encontré un artículo de Milenio que decía “Alejandro Pacheco: El deporte lo rescató”. El joven estaba a punto de llegar a la mitad del vagón, donde yo me encontraba. Me pregunté cuánto sería bueno darle. Le di 20 pesos, la mayor cantidad que he dado en mis cinco sentidos.

El dinero lo deposité en un vaso que traía su acompañante. Alejandro recorrió todo el vagón y bajó en Balderas. Lo vi subirse al siguiente. No pude reconocer la canción que cantaba, no era muy conocida o quizá el ruido en mi cabeza no me dejó escucharla.

El atletismo lo ayudó a rehacer su vida

A los 19 años, Alejandro perdió la vista a causa de la drogadicción y el alcoholismo. Encontró en el atletismo la forma de rehacer su vida. Dos años de entrenamiento se tradujeron en la cuarta mejor marca a nivel mundial en los 1,500 metros planos. También compite en la prueba de 5000. En 2014 ganó el Campeonato Nacional de Atletismo y Débiles Visuales. Gracias a esto viajó a Sao Paulo, representó a México en el Grand Prix Lotería Caixa de Atletismo para Ciegos.

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Alejandro pide recursos y apoyos en el metro para seguir entrenando. Al ser un atleta de alto rendimiento entrena dos veces al día y no puede tener un trabajo fijo. Debe juntar dinero para alimentación, pasaje y renta. En una entrevista con Milenio dijo: “Errores todos tenemos, yo tuve uno muy grande. Pero ahora estoy tratando de salir adelante. La gran enseñanza es que mi cuerpo es perfecto, él me da todo… es noble. No hay porqué maltratarlo”.

Con información de Milenio y video de erickelescarlata


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