En México, en promedio, 2,050 personas ingresan a un hospital por atropellamientos, de los cuales 110 resultan con alguna lesión permanente. En la zona metropolitana del Valle de México al año ocurren alrededor de 9,000 muertes de peatones. En el DF, 85% de los capitalinos no respeta señalamientos viales como puentes peatonales, pasos a desnivel, cruces señalizados o túneles. Al año se gastan cerca de 110 mil millones de pesos en atender accidentes automovilísticos en la ciudad de México. Son cifras de Luis Wertman, Pte. del Consejo de Seguridad Pública del DF, para quien el “es el papel de la sociedad y no necesariamente de la autoridad, el generar conciencia de este tipo de problemáticas”.
No obstante, la autoridad está poniendo a prueba un programa denominado “Respeta al peatón y los señalamientos”, que a través de mimos pretende impulsar una conciencia vial entre los capitalinos, es decir, concientizar a la población sobre la importancia de respetar los señalamientos viales, en el marco de la estrategia del gobierno del DF para construir una mejor ciudadanía. Este programa de educación vial estará vigente durante todo el mes de febrero en la capital del país y será en marzo cuando se presente una evaluación con los resultados.
Parece obvio pero es importante destacar que los ciudadanos se comportan según la calidad del espacio urbano que la ciudad le ofrece. Pero ideas como esa funcionan, siempre y cuando en la base se tenga claro qué tipo de ciudadano se pretende tener. En Bogotá, Colombia, el antiguo alcalde, Antanas Mockus mostró que ahí donde fallaron los métodos tradicionales basados en la aplicación de castigos y multas, la sanción social es mucho más poderosa a la hora de cambiar malos hábitos arraigados en la población.
Por tanto, Mockus puso en las calles un contingente de mimos para poner en evidencia a todos aquellos cuya conducta vial se apartara de las buenas costumbres de tránsito. Por ejemplo, si alguien cruzaba una vía en el lugar no indicado para ello, al percatarse, el mimo seguía a dicho ciudadano y lo remedaba por detrás, con lo que la mayoría de las veces provocaba las risas de aquellos que se encontraban en la acera mirando al infractor, y la actuación del mimo, la sanción social - es decir, evidenciar la conducta inapropiada - se registraba en la memoria de cada ciudadano puesto que ¿quién se atrevería en el futuro a ser objeto de burla?
En breve se conocerán los resultados del programa denominado “Respeta al peatón y los señalamientos”, pero desde ya es un acierto de la autoridad gubernamental y en especial del Consejo de Seguridad Pública local a fin de construir una mejor ciudadanía. Parece que por el momento es una iniciativa piloto que seria bueno se convirtiera en una auténtica estrategia de promoción de la cultura vial tan necesaria en la ciudad de México.
EDUCACION VIAL
La Educación Vial, no es ni debe ser un simple o gran programa, debe ser parte de la cultura de cada ciudadano desde que camina por nuestras calles, debe ser parte de nuestro sistema escolar, desde las Guarderias, hasta el nivel medio superior, la Educación Vial es gran parte del Civismo de cada mexicano, sin embargo asi como hubo quien abolio el civismo de nuestros planes de estudio, hubo otro gran politico que abolio la Educación Vial de nuestro aparato Policiaco, ha de haber quien recuerde la Dirección de Educación Vial que existio en la Policia Capitalina, donde preparaban y enseñaban a los adolecentes, mecanica automotriz, los Reglamentos en materia de Tránsito y Buen Gobierno, la Nomenclatura de la ciudad de México y al final a conducir un vehículo; había ciudadanos, que previo un examen les permitian ser Policias Vialies Voluntarios que hacían las funciones de Policías de Vialidad y en sus propias motocicletas, hubo y nadie lo puede negar un aprecio y respeto por parte de los ciudadanos para con lo policias, y eso que era la epoca del Negrio Durazo, y ahora que?
En unos días, todo volverá a la misma situación.
Es cierto que muchos peatones son imprudentes y cruzan por cualquier lado, pero yo digo que hay tres razones que le dan el paso "siempre" al peatón: En principio, por derecho de antigüedad, pues las piernas son el primer medio de locomoción del hombre. En segundo lugar, porque es el usuario más vulnerable y es el más expuesto a sufrir lesiones o la muerte en el caso de un accidente. Y por último, porque todos somos peatones (Entrecomillé la palabra 'siempre' porque en realidad sería un 'casi siempre' o 'usando el criterio').
Dicho esto, la ciudad, por principio, es de los peatones (de los seres humanos) y no de los automóviles. Sin embargo, existe una tendencia, aún hoy día sostenida, que privilegia la movilidad de autos, por encima del andar a pie o en otros medios con menores impactos a la calidad de vida en general (llámese seguridad vial, medio ambiente, espacio público, tiempos perdidos...), y que en este foro se han analizado. En el mismo sentido se señala la culpabilidad del peatón por "arriesgarse a lo tonto" por no cruzar por donde debe y no respetar lo que se le manda.
El problema de fondo no es el peatón, como bien sabemos, sino la planeación urbana. Y es que resulta más complicado culpar a una dependencia de gobierno (o muchas) y a las gestiones anteriores por concebir y planear mal una ciudad, que a los -literalmente- ciudadanos de a pie.
Intentar hacer que los peatones ajusten sus comportamientos a lo que los ingenieros de calles en algún momento decidieron sin tomar en cuenta las necesidades, costumbres y, muchas veces, la seguridad del peatón es una labor bastante compleja, por no decir inservible. De ahí que se construyan inútiles puentes peatonales y muy pocos pasos peatonales sensatos.
Si las calles estuvieran hechas para los peatones, la mayoría de las acciones de éstos serían tan naturales que no habría necesidad de hacer promoción para cumplir una norma.
En este sentido, una campaña como ésta tiene el mismo efecto y caducidad que la permanencia de los mimos. Una vez que se acabe el recurso y los mimos se vayan, los peatones volverán a sus acciones habituales, mientras no se hagan los trabajos de obra pública para privilegiar su andar.
De la misma forma, mientras tengamos inconsistencias, defectos y ausencias en las señales de tránsito, de poco servirá hacer campañas para que éstas se obedezcan.
Promover el respeto sólo y simplemente al semáforo sería mucho más efectivo.
Saludos.
¿Y la educación vial??
Calculo que la educación vial light que se está tratando de impartir en las calles de algo ha de servir, sin embargo puedo afirmar que si se impartiera en las escuelas desde el nivel primaria, a la larga sería más efectiva. En años anteriores se incluía en la clase de Civismo, pero en la actualidad ya ni esta materia se incluye en los programas escolares. Y lo peor, dudo mucho que el sindicato magisterial aceptara que esa materia se volviera a incluir con todo que a ése también le serviría enormemente.
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