En las ciudades existen espacios urbanos con características ambientales que no promueven el tránsito y permanencia de las personas dificultándose la vigilancia natural, lo que “atrae” a potenciales infractores de la ley e incrementa tanto las probabilidades de que ocurran delitos, como la percepción de inseguridad de la comunidad.
La policía del Distrito Federal tiene un programa denominado Calidad de Vida 2010, en el cual se incluye el retiro de automóviles “chatarra” abandonados en la vía pública, los cuales son obstáculos para la libre circulación de automóviles, contaminan el paisaje urbano, lo ensucian y lo vuelven más inseguro. En general, los autos chatarra deterioran el espacio público.

Horacio Urbano
Es horrible lo que voy a decir, pero no por eso es menos cierto. En México no estamos acostumbrados a planear y esto ha provocado que en muchos rubros de primer orden el crecimiento se dé en forma caótica.

Participación ciudadana en el desarrollo urbano
Emilio Pradilla Cobos *
Una de las características para clasificar y denominar a un edificio como “rascacielos” es su altura, y uno de varios parámetros es que tengan más de 150 metros de altura. Se considera la altura desde la base hasta la última planta del edificio, sin tomar en cuenta antenas, espirales o picos. Como referencia, actualmente el edificio más alto de México y América Latina es la Torre Mayor, con 225.4 metros de altura.
Síntesis de un artículo por Mark Thornton, publicado en agosto, 2008, en el sitio http://mises.org/story/3038
El “índice rascacielos”, ideado por el economista Andrew Lawrence, muestra una correlación entre la construcción del edificio más alto del mundo y el ciclo económico. ¿Se trata de una mera coincidencia o acaso los rascacielos son causantes de ciclos económicos?
La congestión vehicular en la ciudad de México es moneda corriente; un padecimiento crónico que las diferentes autoridades en turno han intentado, sin éxito, reducir. El problema para las actuales autoridades reside, por una parte, en una apropiación indebida de la superficie de rodamiento por el automóvil particular y, por otra, al estacionamiento prohibido en las vialidades. Las consecuencias: una reducción importante del nivel de servicio para la circulación vial; mayores conflictos viales; prolongados tiempos de viaje de los usuarios; y más emisiones contaminantes por fuentes móviles.