Desde que se ha puesto en práctica la nueva Ley de Participación Ciudadana, y sus posteriores modificaciones, los ciudadanos que resultaron electos en las poco atendidas elecciones de octubre pasado han venido sufriendo las numerosas – y algunas inviables – exigencias de dicha legislación. La complejidad de la Ley parece haber sido diseñada precisamente para hacer imposible la participación ciudadana.
El Gobierno del Distrito Federal vendió la calle Enrique Rébsamen por 18.4 millones de pesos, porque estudios realizados por la Secretaría de Transportes y Vialidad arrojaron que el flujo vehicular era mínimo. Pero como el gobierno de la ciudad no soportó la presión vecinal, reculó: devolverá el dinero y la calle seguirá siendo parte del patrimonio del DF, aunque todavía falta que se publique oficialmente en la Gaceta Oficial.
Los Comités Vecinales son órganos de representación ciudadana con capacidad de gestión ante la autoridad. El objetivo de estos es que los capitalinos puedan elegir en qué desean invertir una parte del presupuesto aprobado para sus demarcaciones territoriales.
La ciudadanía de manera legítima se le vinculará, a través de la Ley de Participación Ciudadana, para que intervenga en la toma de decisiones de las políticas públicas que se diseñan en el gobierno y que de él emanan en su aplicación.
Las campañas se realizarán del 7 al 20 de octubre. Durante este periodo los contendientes podrán difundir sus propuestas de mejora de la colonia y los perfiles de sus integrantes con el número de fórmula que les ha sido otorgado.
El registro de fórmulas para la elección de Comités Vecinales era clave en los pasos a dar para obtener el control del resultado de estas austeras elecciones vecinales. Aunque estaban fijadas las reglas para aceptar las postulaciones de fórmulas, por anticipado todos los interesados sabían que tenían que cumplir al pie de la letra la reglamentación, después de todo ¿quién quería quedarse afuera de la repartición de este pastel electoral?

Horacio Urbano
Es horrible lo que voy a decir, pero no por eso es menos cierto. En México no estamos acostumbrados a planear y esto ha provocado que en muchos rubros de primer orden el crecimiento se dé en forma caótica.

Participación ciudadana en el desarrollo urbano
Emilio Pradilla Cobos *
Recientemente se difundió en la red, vía redes sociales y mailing, una campaña ciudadana que vale la pena ser mencionada, no sólo por la forma en que se organizó sino por lo interesante de sus objetivos. Dicha campaña promueve una mayor participación ciudadana para hacer ver a nuestros gobernantes la desaprobación generalizada a su actuación. Se parte del argumento siguiente: “Si queremos que nuestro país cambie, debemos hablar alto”.
Algunos de los objetivos de esa campaña: