En el sitio mnartists se encuentra una muestra del trabajo de Tomás Filsinger, artista mexicano, diseñador gráfico por la Universidad Iberoamericana y con estudios en el Departamento de Cine y Televisión de la UCLA, sobre la expansión del área urbana en el Valle de México. El trabajo pone especial atención en mirar (mapear) la evolución de los pueblos y ciudades que surgieron y transformaron la cuenca de México, en un periodo que transcurre entre el año 1300 y el 2001.
La Ciudad de México, como otras del mundo, registra un proceso de dispersión urbana que se debe a dos tipos de desarrollo contradictorios dentro de una misma ciudad: Por un lado, la construcción de grandes zonas periurbanas de manera irregular, sin infraestructura, equipamiento o servicios públicos; por el otro, los desarrollos residenciales y la edificación de complejos financieros y comerciales.
Vivimos en un mundo urbano. Más de la mitad de la población del planeta se asienta ya en áreas metropolitanas. En 40 años, el 70% de la población mundial será urbana. Esta imparable tendencia marcará el futuro de la humanidad y del planeta.
Los retos no son pocos: contaminación, pérdida de diversidad cultural y multiplicación de los degradantes suburbios. Pero, las ciudades se han convertido en paisajes contradictorios en los que la tradicional tierra de oportunidades convive con el terreno abonado para las desigualdades.

Horacio Urbano
Es horrible lo que voy a decir, pero no por eso es menos cierto. En México no estamos acostumbrados a planear y esto ha provocado que en muchos rubros de primer orden el crecimiento se dé en forma caótica.

Participación ciudadana en el desarrollo urbano
Emilio Pradilla Cobos *
El horizonte de la ciudad es un mosaico de concreto, cristal y acero. Vistas desde lo alto, en las ciudades se puede descubrir la carencia de espacios abiertos, de áreas verdes, la estrechez de carreteras y calles, la insuficiencia de lugares para estacionar el automóvil, el desorden de la traza urbana.