
“El Gallo de Oro”, la cantina que vale oro, en el Centro Histórico
En cuestión histórica se puede considerar "Al Gallo de Oro", como la segunda cantina más antigua de la ciudad que aun mantiene su "ki-ki-ri-ki", pues sobre sus fachadas color terracota se lee "desde 1874". Ha vivido por lo menos tres generaciones, siendo la primera de ellas tal vez la más romántica, pues desde su fundación ha compartido las esquinas de Bolívar y Venustiano Carranza en pleno Centro Histórico, con el monumento de la famosa "Ranita" que se yergue a la sombra del no menos célebre "Reloj" que el pueblo otomano obsequiara a su similar de México.
En esa plazoletita frente a la cantina donde están ambos "símbolos", solía ser punto de reunión de poetas que tras sus noches de bohemia se reencontraban en ese lugar; el fundador del "Gallo de Oro", percatándose de la "cruda" que se cargaban los artistas, les abría bondadosamente las puertas de su lugar alivianándolos para "curársela". La fama de patrón y cantina fueron creciendo, la lucha por la sobrevivencia y la supremacía del "Gallo de Oro" fue casi siempre a muerte como el "giro" y el "colorado" en el palenque, pues el Bardo de la Taurina, nos recuerda que en la "manzana" donde se encuentra "El Gallo" se han ubicado grandes competidores: por la calle de Bolívar, el café Tupinamba (qepd ) y "La Villa de Madrid"; por la calle de Venustiano Carranza, "La Faena" y el "Mancera" ... pelea de gallos.
Hay que agregar que el "Gallo" esta enclavado en lo que fue el "centro financiero" de México, rodeado de la Bolsa de Valores, Nacional Financiera, el Club de Banqueros, aseguradoras y desde luego de las casas matrices de los principales bancos de la época: el Banco de Comercio, el Banco de Londres y México, el Banco Nacional.

Por lo que de lunes a viernes cuando se acercaba la hora de la comida, como marabunta llegaba la "banquerisa" y aquello parecía la convención de los señores del dinero; cada institución tenia sus mesas favoritas que eran ocupadas por los meros, meros, por lo que no era de extrañar saludar a don Manuel Espinosa Iglesias mandamás de Banco de Comercio, o toparse con don Héctor Castillo Abreu amo y señor de los valores en la Sociedad Mexicana de Crédito Industrial, sin olvidar a don Claudio Ibarra, el bohemio de Nacional Financiera.
Mas el "Gallo de Oro" fue testigo de mil pasajes que ahí quedaron para siempre, como aquellos medios días en que llegaba a la barra el siniestro "Goyo" Cárdenas buscando a su cantinero "Reyna", quien le servía unos "vodka tonic", mitad Smirnoff y mitad quina y con quién platicaba los reglones torcidos que recordaba de su vida, como aquellos días dentro del Palacio Negro de Lecumberri, donde se convirtió en bondadoso abogado lo que - según decía - le sirvió para demostrar su inocencia: él aseguraba que el ramillete de damiselas que violó y descuartizó, no tuvo la menor importancia y de que era un buen hombre, qué más prueba de ello que hasta les dio cristiana sepultura en el jardín de su casa.
En los tiempos actuales se puede seguir yendo con agrado al "Gallo de Oro", pues bajo la ordenanza del buen Enrique Valle Durán todo parece marchar derechito, además de que este joven posee el don de gente tan necesario para este tipo de giros. El mobiliario es cómodo, tipo ejecutivo; de botana, ni hablar, un "sopecito" y un caldito de camarón servido en un vasito de veladora por no dejar, un menú del día al que se puede acceder por más o menos 70 pesitos. Si se decide por elegir a la carta, la "cola de res" es exquisita y el pollo a las brazas muy recomendable; un clásico son los gusanos de maguey, disfrútelos en temporada de lluvias; si usted gusta de los churrascos, pregunte por las especialidades del Grill Bar.
*Cantineando de sol a sol, A.F.D. Cruz, enero 2004
Tú, ¿qué opinas?
Buenas imágenes e historias.
Buenas imágenes e historias. Sin dudas las cantinas y pulquerías son espacios donde se ha construido mucho de la idiosincracia nuestra.
En este espacio pueden encontrar información seria y documentada acerca de pulquerías.
www.proyecto-oxido.wikispaces.com
Saludos.
cantina
Esta muy bueno el articulo quisiera saber de mas cantinas de antaño y pulquerias tambien debn de tener muchas historias que contar y se apetece una visita a esos lugares para quitarnos el estres del trabajo
Enviar un comentario nuevo