En la antología de estudios, Competitividad urbana. Una perspectiva global y para México, Jaime Sobrino (coordinador) y otros autores se proponen ofrecer elementos conceptuales, metodológicos e instrumentales para el estudio de la competitividad urbana. Asimismo, abordan la competitividad de las ciudades mexicanas bajo distintas escalas geográficas, es decir, su juego competitivo al interior del país y su comparación y contraste con lo realizado en otras metrópolis del planeta.
Algunas conclusiones interesantes que se desprenden de esta indispensable antología:
Pero ¿qué es competitividad urbana? ¿Sirve de algo conocer la posición competitiva de las unidades territoriales? ¿Hay alternativas para mejorar el lugar de las metrópolis y ciudades mexicanas tanto al interior del país como frente a otras urbes del mundo? ¿Cómo se mide? ¿Cuál es el papel de los agentes económicos? ¿Qué efectos o qué ganancias obtiene una ciudad al ser más competitiva? Este libro proporciona las pistas para intentar responder a estos y otros cuestionamientos.
Este libro ofrece avances en el conocimiento sobre la competitividad de las ciudades mexicanas, así como ideas para la definición de una agenda de investigación en la materia, e insumos para la formulación e implementación de políticas públicas de carácter nacional y local.
El libro se divide en tres partes que van desde los aspectos conceptuales y metodológicos (I); el desempeño competitivo de las ciudades mexicanas (II), y la competitividad, los gobiernos locales y las políticas públicas (III).
El concepto de competividad urbana que recorre las páginas integra tres momentos: el de la competencia, el de las ventajas competitivas y el de los efectos. Partiendo de la definición general del Global Urban Competitiveness Project (2005), Sobrino y colegas plantean que el momento de la competencia es aquel donde se atraen inversiones; es la capacidad de las ciudades para lograr este propósito. El éxito o fracaso de esta capacidad de las ciudades lo determinan las llamadas ventajas competitivas. Éstas son de dos tipos, de tamaño y de calidad. Las primeras aluden a las ventajas territoriales y distributivas, las cuales operan bajo el principio de economías de aglomeración. Las de calidad, empresariales e institucionales, son definidas por el ejercicio de prácticas de planeación y la obtención de acuerdos formales e informales entre los agentes. El último momento remite a los efectos, es decir, el aumento en la productividad local; la generación de empleo; y la transformación de la estructura económica local.
La definición de competitividad urbana que prevalece en el libro es “el grado en el cual una ciudad, en comparación con otras ciudades en competencia, es capaz de atraer inversiones productivas que se traducen en generación de empleos e incrementos en los ingresos, al tiempo de acrecentar y consolidar sus amenidades culturales, atractivos recreacionales, cohesión social, gobernanza y un medio ambiente para su población residente”.
En conclusión, la definición de competitividad urbana de este libro destaca la capacidad de las ciudades para atraer inversiones productivas; el cambio en la posición económica de las metrópolis y urbes tanto dentro del Sistema Urbano Nacional como del Sistema Urbano Internacional; así como la interrelación entre el desempeño económico local (el aspecto más visible en ciertos estudios de competitividad urbana), con otras manifestaciones sociales, políticas y ambientales de la vida urbana.
Para leer más sobre este tema, y particularmente sobre la competitividad de la Ciudad de México y la zona metropolitana, le recomendamos ver nuestro estudio publicado en 2006 que sigue vigente: Viabilidad Económica, Empleo y Competitividad.
Jaime Sobrino (coordinador), Competitividad urbana. Una perspectiva global y para México, México, El Colegio de México, 2010.

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