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Educación: ¿Leen bien los estudiantes mexicanos?

En México, de 100 alumnos de secundaria y educación media superior tan sólo 6 leen bien. Este dato, que debería escandalizar, resultó ser lo menos destacado de los resultados de la prueba de lectura PISA 2009. Significa que, en su mayoría, los alumnos mexicanos identifican ideas sencillas en lo que leen; lo que leen, sin embargo, no les alcanza para realizar actividades cognitivas complejas. La calidad de la lectura que hacen los jóvenes mexicanos no les sirve de mucho en la sociedad de la información contemporánea. 

Entre 2000 y 2009, los estudiantes mexicanos de 15 años aumentaron en 3 puntos su puntaje total en la prueba de lectura de los estudiantes 2009. En efecto, en el primer año fue de 422, en el segundo, de 425. PISA, de acuerdo con el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, ofrece información sobre la situación de un país acerca de las competencias que tienen sus jóvenes para la vida en la sociedad actual. Los resultados de la prueba señalan las competencias para la vida, de los jóvenes que están en cualquier grado escolar a partir del primero de secundaria y hasta el último grado de Educación Media Superior. 

Para conocer dónde están los estudiantes, OCDE clasifica los puntajes en 3 grupos de 6 niveles. Los niveles más bajos son 1a, 1b, y por debajo de éste último se define como el grupo de estudiantes con una competencia insuficiente para desarrollar con éxito actividades que exige la sociedad del conocimiento. Los estudiantes que están en el nivel 2 cuentan con la competencia mínima para desempeñarse en la sociedad contemporánea. Los del 3 estarían por arriba del mínimo, aunque no del nivel deseable para la realización de las actividades cognitivas complejas. Los alumnos que se ubican en los niveles 4, 5 y 6 – o sea el grupo con altos desempeños - son aquellos que tienen potencial para realizar actividades de alta complejidad cognitiva. 

El porcentaje de alumnos que alcanzaron los niveles altos de lectura (la capacidad para comprender, emplear, reflexionar e interesarse en textos escritos con el fin de lograr metas, desarrollar conocimientos y participar en la sociedad), apenas es del 6%. En 2000 el porcentaje de alumnos en secundaria y educación media superior que lograban reflexionar y evaluar lo que leían, era 7%. Por nivel educativo, del total de alumnos de secundaria que hicieron la prueba, 2% alcanzó los niveles más altos de la escala; en la educación media superior, 8%. Esto significa que muy pocos estudiantes mexicanos en dichos niveles de escolaridad, logran reflexionar y evaluar lo que leen. 

Muy poca atención se ha dado a estos datos; México no cuenta con una población escolar de secundaria y educación media superior capaz de hacer algo más con lo que leen, que identificar ideas sencillas. El grueso de las notas ha girado en torno al mínimo avance. Como bien ha señalado Gil Antón, comparables son los resultados de lectura, y sobre esto se puede observar que México retrocedió en formar un mayor número de alumnos con capacidad para leer bien. 

La lectura en México ha visto una levísima mejoría; el grupo de niveles medios es el que más creció; evidentemente, disminuyó el de niveles bajos. Pero no se avanzó nada en lograr que los escolares de secundaria y educación media superior lean bien, lo comprendan y lo apliquen. Para la OCDE, los avances en México demuestran que se pueden lograr mejoras en un corto periodo de tiempo; sí pero el país mejora en los niveles medios y sí México aspira a ser mediano, entonces no hay nada que objetar. 

Para desgracia del país, el que más estudiantes de dichos niveles educativos lean mejor, no es más que el producto de una pésima, desastrosa, política pública de educación. Intentos de reforma no han faltado; recomendaciones, tampoco. En el documento “Reflexiones sobre el desempeño del sistema educativo mexicano”, la OCDE sugirió al país establecer un acuerdo nacional incluyente, para poner en el centro de las prioridades de Gobierno la política educativa. 

Asimismo, se ha sugerido al gobierno federal dotar de autonomía a las escuelas; establecer estándares de desempeño docente; revisar el sistema de incentivos de Carrera Magisterial; revisar la asignación de plazas de maestros y directivos; fortalecer la formación continua de maestros; elevar el gasto (México invierte menos de 4 mil dólares por estudiante; el promedio de la OCDE es de 9,195 dólares). 

Otras recomendaciones que han estado en los escritorios de las autoridades del gobierno son que se de a la educación un alto valor tanto social y político como económico; reconocer que todos los estudiantes pueden mejorar sin importar su condición social; reconocer que evitar la deserción escolar comienza desde los primeros años de estudio. 

En 2008, OCDE sugirió que para poner en el centro a las escuelas, se debía mejorar la formación docente y el liderazgo de los directores; establecer estándares del desempeño docente; definir la enseñanza eficaz de un maestro; abrir todas las plazas a concurso; aumentar la autonomía escolar; profesionalizar la formación y la asignación de plazas de directores. 

A lo largo de los nueve años entre la primera y la segunda prueba, el Gobierno federal firmó dos acuerdos sobre reforma educativa con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación: una en 2002, Compromiso Social por la Calidad de la Educación, en el que se pactó que todas las plazas de nueva creación y vacantes se someterían a concurso; otra en mayo de 2008, la Alianza por la Calidad de la Educación. En 2004, comenzó el proceso de lo que primero se llamó Reforma Integral de la Educación Secundaria y terminó siendo la Reforma de la Educación Secundaria.  

Sin embargo, los avances en lectura han sido: reducción de los niveles bajos y el ensanche de los niveles medios, sin que el país tenga alumnos que lean bien. En 13 entidades del país se iniciaron los concursos de oposición para algunas plazas, pero en la mayoría no se incluyó el 50% de las plazas que son asignadas por el SNTE. La Reforma de la Educación Secundaria hoy está bajo revisión por parte de la SEP. La autonomía de las escuelas no se ha logrado. De establecer estándares de desempeño y definir la enseñanza eficaz de un maestro, mejor ni hablar. 

Ante los resultados de PISA 2009, que son de fiar si se compara el tema de lectura con respecto a la prueba de 2000, el país tiene que preocuparse y comenzar a perfilar un contundente cambio en los niveles de lectura de los jóvenes. Los jóvenes evaluados en poco tiempo, quizás en menos de diez años, pasaran a formar parte del mercado laboral, y para darle una ventaja competitiva al país por la calidad de su mano de obra, requieren obtener una muy competente capacidad para leer mejor, en sus escuelas, en sus hogares, en todos lados donde sea posible.

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¿Leen bien los estudiantes mexicanos?

Es muy cierto que la educación empieza en casa, desgraciadamente muchos papás no se quieren involucrar la atención a sus hijos, creen que con proveer basta. Les quieren dejar a los maestros la responsabilidad que les corresponde a ellos. La educación que se recibe en casa es para toda la vida. En la escuela se les instruye. Si no hay una buena lectura de comprensión es imposible acceder a perfiles de conocimiento más altos, de ahí promedios bajos, conductas tramposas que desembocan en actitudes corruptas al paso del tiempo, y se hace una forma de vida a nivel nacional. Nada más chequen la forma de escribir de los jóvenes y encontrarán un sinnúmero de faltas de ortografía, esto es también producto de la falta de una buena lectura, signo inequívoco de una gran ignorancia.
Yo también apliqué estos métodos con mi hijo y obtuve muy buenos resultados, a pesar de salir a trabajar y atender hogar, y la comunicación con él es muy abierta y variada.

¿Leen bien los estudiantes mexicanos?

La educación empieza desde la casa, desde chiquitos hay que comprarles libros ad hoc a su edad, para que vayan tomando amor a la lectura y a las matemáticas, los padres deben involucrarse en las tareas de sus hijos dedicándoles el tiempo necesario en revisarlas y si es necesario ayudarlos con las dudas; escoger una hora y lugar para las tareas, donde no haya distractores; y es de suma importancia que los niños vean a sus padres leer, asi sea el periódico o la revista, de preferencia libros. En la escuela se les debe enseñar a reflexionar, pensar y analizar los temas, no aprender únicamente de memoria lo que estudian; dejarles tareas de investigación, ya sea en enciclopedias, en la biblioteca de la escuela, si la hubiera, o en Internet en páginas sugeridas por los maestros, ya que en ocasiones resulta una monserga para los padres llevarlos a bibliotecas públicas, por las distancias o por la falta de tiempo.
Dicen que alabanza en boca propia suena a vituperio, pero esto lo pusé en práctica con mi hijo y me resultó, no obstante que trabajo y atiendo casa, me dí el tiempo para llevarlo a cabo, y les puedo decir que a mi hijo le gusta el estudio y es un joven que siempre a obtenido altos promedios, y que aún en su carrera me sigo involucrando con comentarios y sugerencias.

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