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Perros callejeros, en las “fauces” de las apuestas

Sus dientes entran como cuchillo caliente en la mantequilla. Se hincan entre el ligamento y el hueso de su rival, que hace unos segundos le arrancó un pedazo de oreja. Tiene sangre en los ojos, pero no pierde precisión en su mordida: ha sujetado la pata del perro que no le ha dado tregua en el patio de la vecindad.

Ella, una hembra de 12 kilos con genes de bóxer y perro callejero, resiste a su oponente, un macho de raza inexplicable que ha dominado la mayoría de la pelea. Pero ahora, La Chocolata tiene atenazado a El Freezer.

“¡Sacúdelo, sacúdelo!”, grita el público, entre niños y adultos que aplauden la mordida de La Chocolata. Él aúlla de dolor y el público de gozo.

Furiosa, se empuja con sus patas traseras para llevar a El Freezer hacia la reja que divide al coliseo de los espectadores. Como si intuyera que sólo vivivirá si derriba a su oponente aprieta los colmillos y el macho cae.

Hay aplausos y gritos. El favorito está a merced de la hembra, que pese a las heridas ha equilibrado el duelo.

Los que no festejan son los dueños de los canes. La pelea se acordó a 15 minutos y apenas va poco más de la mitad. Intercambian miradas con semblante serio. Todo puede pasar.

Patio convertido en coliseo

El topón, como se llaman los lugares donde se organizan peleas de perros, tiene un nombre de película: La Guardia del Diablo, por su dueño, Benjamín o El Diablo, un joven con un tatuaje del demonio en el pecho.

Su casa se parece a cualquier otra en el límite entre la delegación Gustavo A. Madero y el Estado de México: perdida en una mancha de vecindades de ladrillo gris que conviven con la basura y el ruido. Heredada por sus padres, tiene dos recámaras, baño, sala y comedor, así como un olor permanente a mariguana y a aguas negras.

Por dentro, hay correas, bozales y croquetas sobre sillones sucios. Lo único limpio es un altar a la Virgen y una foto con su novia.

Tiene un patio convertido en coliseo de unos 40 metros cuadrados, que desde 2008 es su negocio particular, donde obtiene hasta 20 mil pesos mensuales por usarlo como ring.

A Benjamín, desde niño le atrajeron los perros. Sus favoritos eran los pitbull y los akita, cuyas imágenes adornaban las paredes de su recámara en la populosa colonia San Felipe de Jesús.

En 2003, se matriculó en la Facultad de Veterinaria de la UNAM, pero su gusto por las peleas lo aislaron y se dio de baja a los tres semestres.

Sin querer renunciar a su vocación, Benjamín buscaba perros de ataque y si le parecían bravos, los vendía a empresas de seguridad privada.

“Un día se me acercó un amigo y me dijo que por qué no ponía a pelear a mis perros, que podía hacerlo en el patio. Y dije ‘venga’”, cuenta El Diablo.

Robusto, manos gruesas y con 100 kilos en 1.80 metros, Benjamín cree que la vida le diseñó esto.

“Yo salgo con mi camioneta a buscar perros chingones. Los veo y con las manos los agarro”. Así se encontró con La Chocolata el 31 de octubre pasado.

El rescate de “La Chocolata”

Mientras manejaba por Periférico, Benjamín la vio a orillas del desagüe. Tenía sus colmillos en el cuello de otro perro, que quiso quitarle una pieza de pollo. Ella defendió su alimento dejándolo medio muerto.

“Me acerqué y le ofrecí croquetas para subirlo a mi camioneta. Cuando vi que era hembra dije ¡para adentro!”, cuenta Benjamín, emocionado.

Dentro del auto, la bautizó La Chocolata, por su pelaje. Tenía patas fuertes y mandíbula trabada.

En casa, La Chocolata comía croquetas con pollo, bebía consomé y salía a ejercitarse tres veces al día. Era sus días felices, pero tenían fecha de caducidad: El Diablo pactó su primera pelea para el lunes 7 de noviembre con El Loco.

Desde el sábado 5, ya no recibió más atenciones. La preparación había comenzado, para evitar que se desangrara, Benjamín sólo le dio a lamer un trapo húmedo y semillas de girasol, un anticoagulante natural. Cada vez que podía, la apaleaba sin razón con un bat. “Hay que ponerlos locos días antes para que salgan bravos. Y ella se ponía bien brava, loquita”, cuenta riendo.

Se acordó en 5 mil pesos con la regla básica de un topón: gana el dueño del perro que sobreviva o que tenga menos daños al cabo de 15 minutos.

Ella iba contra El Freezer, una bestia de mirada demente y con pelaje negro y blanco. Tres años mayor que La Chocolata, pero invicto en cuatro peleas al hilo. Todo un récord, si se considera que un perro de pelea apenas llega vivo a tres combates.

Su dueño, El Loco, es un narcomenudista de la banda Los Negros, a la cual le dirigieron un operativo en 2008 que acabó en la tragedia del New’s Divine.

Los preparativos

El lunes había expectativa. Varios vecinos e hijos apartaron el día para ver la pelea, en primera fila, en La Guardia del Diablo. Benjamín se levantó temprano a preparar todo. Lavó el baño y el patio, compró caguamas, cigarros sin filtro y dos grapas de cocaína.

A las 14:00 horas, El Loco entró a La Guardia del Diablo con El Frezer; en tanto, Benjamín preparaba a La Chocolata; le introdujo cocaína en la nariz.

Los dueños se mostraron el dinero y asintieron con la cabeza. Todo estaba listo y el patio en silencio. Sólo se escuchaba el jadeo de los perros.

De un lado, Benjamín sostenía a su perra; siete metros después, El Loco al suyo. Y al filo de las 14:16 horas soltaron a sus bestias. Un aullido de La Chocolata rompió el silencio.

La “sentencia”

La hembra da pelea, con trabajo. Él, experto en el ruedo, le muerde los ojos. La Chocolata, aturdida por los mordiscos y la cocaína, sigue peleando. Alcanza la oreja de su rival, pero se le escapa.

“¡Adentro, adentro!”, grita un joven de unos 15 años extasiado con la resistencia que pone La Chocolata. El macho muerde y desgarra; ella contiene el ataque y se lanza, pero se cansa. Por eso sorprende a la multitud cuando El Freezer cae de lomo. Silencio. Los dueños intercambian miradas son semblante serio. Todo puede pasar.

Benjamín y El Loco no salen del ruedo. A medio metro de sus canes, los azuzan y les soplan en el lomo para refrescar sus heridas.

“¡Pinche perra, está cabrona!”, grita uno. “Ahorita le dan vuelta”, pronostica otro. Y del concreto se levanta El Freezer. Como un campeón herido en el orgullo, se levanta con más fuerza y el macho domina de nuevo la pelea.

La proeza de La Chocolata apenas duró un momento. A los 13 minutos se le ve muy herida y El Diablo quiere parar la pelea, pero el trato fue un cuarto de hora y se debe cumplir.

Llegan los 15 minutos y de inmediato paran la pelea. Dos más separaran a los perros y el resultado es claro: El Loco recibirá los 5 mil pesos y el público aplaude el espectáculo.

Nervioso, Benjamín corre por su perra. Casi con cariño le lava las heridas, hasta que se da cuenta que tiene los ojos perforados. Ha quedado ciega.

“¡No aguantaste nada, ni para una chingada!”, lamenta. Tendrá que matarla, pero hoy no porque ya lavó el baño y no quiere que se ensucie.

Vigilancia insuficiente

De acuerdo con Benjamín, las peleas de perros son cada vez menos frecuentes en la ciudad de México, pues las autoridades hacen más operativos.

Debido a que los topones no suelen permanecer fijos, la Secretaría de Seguridad Pública del DF, a través de la Brigada Animal, mantiene operativos permanentes para detectarlos.

Pese a ello, asegura, “no tienen descubiertos ni la mitad de los que hay”.

Gracias a eso, puede cobrar más por la entrada. Tanto, que el ruedo se ha vuelto su trabajo fijo. “No me bajonea lo de mi perra. De todos modos la hubieran matado en la calle. Mejor conmigo… al menos la traté chido unos días”, dice Benjamín, quien arrojó el cuerpo de La Chocolata a orillas del desagüe. Al día siguiente, buscó otro perro. Uno más bravo. El Diablo está seguro que El Freezer no aguanta otra pelea y que vengará su honor.



Actúan como crimen organizado

Las peleas de perros no son leyendas urbanas o mitos de la ciudad de México, sino una realidad que demuestra el nivel de violencia al que pueden llegar personas que persiguen un interés económico, señalaron líderes por los derechos animales.

Pese a que la Secretaría de Seguridad Pública del DF, a través de la Brigada de Vigilancia Animal, dice no tener una sola denuncia en lo que va del año sobre este tipo de peleas, organizaciones no gubernamentales afirman que aún es una práctica común en varias partes de la ciudad.

En delegaciones como Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Iztapalapa y Magdalena Contreras, la asociación Mundo Patitas ha rastreado estos topones, donde además de apuestas ilegales se conjuntan otros delitos como portación de armas, venta de droga y hasta homicidios.

“No están lejos de desaparecer. Como la Brigada (de Vigilancia) Animal sólo puede actuar —por ley— en vía pública, se han vuelto más cuidadosos y hacen todo dentro de casas. No es un mito”, advirtió la presidenta de Mundo Patitas, Norma Huerta.

Para frenar este tipo de ilícitos, líderes de las ONG Todos Somos Animales y Rescate Animal hicieron un llamado a las personas que sepan de un topón para que denuncien de forma anónima a las autoridades.

“Entendemos el miedo. Esta gente no actúa sola y conllevan muchos delitos. Son peligrosos, actúan como crimen organizado, pero tenemos que ser la voz de quienes no tienen”, dijo Sandra Segovia.

De acuerdo con la psicoterapeuta Luna Martínez, los participantes y observadores de las peleas de perros pueden llegar a desarrollar un trastorno disocial de la personalidad, el cual se agrava conforme se insensibilizan a la violencia, lo que puede resultar en agresiones posteriores a familiares o desconocidos.

“Congeladas”, iniciativas que buscan un trato digno a perros



La Asamblea Legislativa del Distrito Federal y la Cámara de Diputados mantienen en la “congeladora” dos iniciativas de ley que buscan prohibir las peleas de perros, así como fomentar el trato digno de los animales.

Gabriela Cuevas, presidenta de la Comisión del Distrito Federal en el palacio legislativo de San Lázaro, presentó en septiembre de este año la iniciativa de Ley General Sobre el Trato Digno y Respetuoso Hacia los Animales, la cual contempla sanciones administrativas a dueños de animales que no los cuiden y no les den un trato digno.

La diputada federal panista explicó que la iniciativa de ley fue presentada por dos razones principales: salud pública, para mejorar la convivencia con los animales y evitar contagios, y generar cultura de no violencia.

“Todavía hay ocho estados de la República que no cuentan con una ley en la materia. Ni las leyes, ni normas oficiales han sido suficientes para erradicar las prácticas clandestinas que promueven la violencia hacia los animales”, dijo Cuevas.

La iniciativa, además de prohibir las peleas de perros, también busca erradicar las corridas de toros y peleas de gallos, así como regular a circos y zoológicos. La propuesta fue turnada en las Comisiones de Agricultura y Medio Ambiente sin que hasta el momento se haya tenido algún avance.

En septiembre del 2010, el diputado local Carlos Flores presentó ante el pleno de la Asamblea Legislativa la iniciativa de Ley que Regule la Tenencia de Perros Potencialmente Peligrosos y de Pelea en el Distrito Federal.

Durante la presentación de la iniciativa, el legislador panista explicó que las peleas de perros han ido en aumento, lo que además lleva a la comisión de otros delitos como apuestas, posesión de armas y comercialización de drogas.

En ella se propone prohibir las peleas de perros y establecer una multa de 89 mil 730 pesos (mil 500 días de salario), así como arresto inconmutable de 36 horas para quien participe en ellas.

Además, contempla que quienes sean propietarios de perros de las razas Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Dogo Argentino, Fila Brasilero, Tosa Inu, Akita Inu, Doberman y Rottweiler, tendrán que cumplir con un registro para que, en caso de causar algún daño a una persona, el dueño se haga acreedor a una sanción.

La iniciativa busca también regular a los adiestradores de perros, “para que estos sólo puedan adiestrar canes que cuenten con el registro correspondiente ante las autoridades; de lo contrario además de las sanciones que se aplican se cancelará su licencia o acreditación como instructores”, dice el diputado.

Fuente: El Universal

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