
En el libro Ritual de los Bacabes, escrito por los mayas a finales del siglo XVI, la enfermedad de la piel se llamaba kak, a la indigestión se nombraba ahito y cualquier tipo de convulsión tancas. Mientras, para la cultura náhuatl el cuerpo humano era una unidad cósmica que debía encontrar equilibrio entre sus elementos, desde el corazón hasta el hígado, éste último considerado del inframundo.
Por el contrario, los conquistadores españoles aseguraban que la enfermedad era un castigo divino y sólo la fe podía curar. Ellos trajeron las epidemias de sarampión, viruela y fiebre amarilla a la Nueva España, que redujo la población indígena de 20 millones en 1519, a un millón en 1630.
De ello dan cuenta las cinco nuevas salas del Museo de la Medicina Mexicana, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México. Tres dedicadas a los métodos curativos prehispánicos y dos a los virreinales; con las cuales el recinto termina el 80 por ciento de los trabajos de actualización museográfica.
En los nuevos espacios, de 200 metros cuadrados, se despliegan alrededor de 40 piezas prehispánicas, en su mayoría reproducciones hechas con asesoría de investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia; además de 25 objetos óseos, seis ex votos en pequeño formato, que en conjunto explican la cosmovisión que la cultura maya y náhuatl tenían sobre la medicina y el cuerpo humano.
“Hicimos nuevos guiones museográficos para destacar la importancia de los conceptos médicos, por ejemplo recuperamos el códice de Martín de la Cruz que documenta las enfermedades indígenas y su curación, lo tenía el Vaticano porque detalla las patologías”, explicó en entrevista Omar Arroyo Arriaga, director del museo, fundado el 22 de diciembre de 1980.
De manera cronológica, el recorrido repasa tres periodos: Preclásico, Clásico y Posclásico, con especial énfasis en las culturas maya y náhuatl. Además de las piezas prehispánicas, el guión curatorial se complementa con cinco documentales hechos por investigadores de la Facultad de Medicina y TV UNAM.
Para hablar de la medicina virreinal, las cédulas explican que así como se dio un mestizaje en la población, también se dio en el conocimiento de la medicina española con la herbolaria prehispánica. “Hubo una mezcla importante de procedimientos curativos occidentales, que frente a la imposibilidad o dificultad de encontrar ciertos ingredientes para la preparación de fármacos, los españoles recurrieron a la herbolaria mexicana”.
A diferencia de la medicina prehispánica, la del virreinato atribuía los males y sus curas a la divinidad. “En este periodo cobran relevancia los santos para la curación y surgen los ex votos, de manifestación artística para agradecer un milagro de sanación”, se explica en las fichas de sala.
Arroyo Arriaga detalló que se trabaja en la restauración de tres espacios más que se dedicarán a los temas de herbolaria, anatomía y oftalmología.
“Es importante destacar que el edificio tuvo diferentes usos y periodos de remodelación. El más importante es el que iniciamos en 2004 ya con recursos económicos de la Facultad de Medicina y apoyo de otras instituciones. Ahora tiene 20 salas y recibe 370 mil visitas al año”.
Además de la exposición permanente con más de 500 piezas, el museo ofrece recorridos guiados, talleres y obras de teatro para niños y jóvenes, su público cautivo. “Queremos generar conocimiento con actividades paralelas a la exhibición de piezas”.
Excélsior
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