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Un monumento nace y se hace

Por Alida Piñón*



Los besos de Karina y Javier son iluminados por la tenue luz que emana de las placas de cuarzo; recostados sobre las escalinatas, los novios de la colonia Centro se refugian en el espacio construido con sus propios brazos, no se percatan de que dos jóvenes los observan con detenimiento, ni de que un par de niños juega a dar giros sobre su propio eje mientras una mujer les lanza un amenazante: “¡Ya, estense!”.

De pronto la luz comienza su baile vertical y provoca un grito a coro, los labios de los amantes se separan. Karina se apresura a ponerse de pie. “¡Apúrate!, la foto”. Javier –aún con la espalda sobre el concreto- saca su celular y lo apunta hacia la chica de 19 años que ha puesto sus manos en la cintura. “¿Salió bien? ¿se ven las luces, ¿se notan las torres?, ¿queda para el feis?”. “Sí”, responde.

Javier no es el único que ha levantado su brazo para disparar el obturador contra los muros iluminados, distribuidos por las escalinatas y la explanada, al menos unas 100 personas imitan la acción creando una casi perfecta coreografía.

¿Qué opinas de la Estela de Luz?, se le pregunta a Karina. “¡Ay, que está bonita!”, responde sonriente. Javier se apresura a completar: “Sí, les quedó muy bien, está padre, pero… dicen que se gastaron mucho dinero y que hubo unas tranzas muy cañonas”.

¿Por qué has venido a verla? “Por curiosidad”. La curiosidad es la principal motivación de quienes decidieron detenerse unos momentos para ver la Estela de Luz, el monumento creado para la conmemoración del Bicentenario de la Independencia e inaugurado el pasado 7 de enero, 450 días después de lo programado.

La edificación ideada por el arquitecto César Pérez Becerril que prometía ser una de las obras más emblemáticas del gobierno calderonista, es uno de los escándalos más recientes de la vida política y ha conseguido crear una ola de denuestos y suspicacias. Sin embargo, desde su apertura ha mantenido una constante visita diaria, especialmente por las noches, cuando se mantiene prendida con dos cambios de luz estática y un movimiento ofrecido cada hora por alrededor de cinco minutos.

En las redes sociales las críticas han sido contundentes, en la explanada y escalinatas de la Estela no son menores, pero la percepción de los visitantes es distinta y más amable.



Monumentos, uso social

En el 2005 el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) contaba con un registro de 115 a 120 mil monumentos históricos catalogados como tales en los términos de la Ley de Zonas y Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos; alrededor de siete mil están en el DF. A estos habría que sumar aquellos que no están contemplados en el registro.

¿Qué significa ese patrimonio para quienes hoy los vemos o evocamos? “En términos generales el estudio del patrimonio cultural es muy reducido, y el que se refiere a su uso social es todavía menor; además es muy confuso el tratamiento que se le ha dado al uso del patrimonio, quiénes son los que lo usan y por qué”, explica en entrevista Bolfy Cottom, antropólogo investigador del INAH.

En el libro La sociedad sin relato (Katz, 2010), el filósofo y crítico Néstor García Canclini establece que los bienes reunidos en la historia por cada sociedad no pertenecen realmente a todos, aunque formalmente parezcan ser de todos y estar disponibles para que todos los usen.

Sostiene que “el patrimonio cultural sirve para unificar a una nación, las desigualdades en su formación y su apropiación exigen estudiarlo también como espacio de disputa material y simbólica entre los sectores que la componen”.

Si bien pocos estudios explican cómo un determinado monumento adquiere una simbología dentro del imaginario colectivo de una nación o por qué existen otros que han sido soslayados, García Canclini escribe que hay tres factores que podrían perfilar los usos más importantes del patrimonio: publicidad turística, carácter religioso y uso político.

Cottom coincide con García Canclini pero advierte que hay un factor más, el divertimento que halla en ellos la sociedad. “Un ejemplo reciente de cómo la gente se ha apropiado de un inmueble es el Monumento a la Revolución; es un caso muy interesante porque generó una combinación de elementos que ha favorecido que distintas generaciones de la ciudad hayan hecho suyo ese espacio : el conocimiento de la historia y del propio edificio, y las actividades que tienen que ver con el esparcimiento que ha provocado que la juventud se acerque”.



Para Cottom: “si un monumento no tiene ninguna función social que cumplir, no tiene ningún sentido. Los políticos piensan que un monumento es sólo un edificio, una construcción, se olvidan de que en primer lugar son documentos históricos que dan testimonio de un tiempo y se erigen porque hay una valoración social. Podemos hablar de monumentos fallidos, pero no porque la gente no los aprecie sino porque responden al capricho de los políticos; podemos citar muchos casos pero en este momento estamos viviendo uno: la Estela de luz, el mejor ejemplo de los caprichos de carácter político que no tiene ninguna función social”.

Para Olga Orive, presidenta del comité mexicano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) hay otros espacios que aunque están olvidados, como el monumento a Álvaro Obregón, forman parte de la memoria urbana y llegan a ser en un punto de referencia.

“El antropólogo francés Marc Augé decía que la gente podía reconocerse en virtud de un lugar de tradición o historia; quizá ahora se visite La Bombilla como un parque, pero sabemos que también es un lugar dedicado a Obregón y un punto de referencia para una zona de la ciudad”.

Para Orive y Cottom es imposible vislumbrar la importancia que tendrá la Estela de Luz para la sociedad, pero coinciden al advertir que su primer impacto será el de recordarle a los mexicanos la urgente necesidad de ser críticos ante nuestra realidad.

“La gente está yendo a ver la Estela de Luz y me parece que la curiosidad es el primer paso hacia la utilidad o al valor que un elemento pueda tener, pero espero que genere una conciencia crítica respecto a cómo se manejan los símbolos y cómo se manejan los recursos públicos, su utilidad tendrá que ir de la mano de la exigencia de que las cosas se aclaren y de que no vuelva a repetirse algo parecido en el futuro”, concluye Cottom.



Entre el orgullo y la vergüenza


Las fotos siguen suscitándose alrededor de la Estela de Luz, igual que los comentarios que van del asombro al reproche. Patricia, vendedora de dulces en la plaza desde hace 20 años está molesta, porque por “culpa” de “la cosa esa” ya no puede ver la puerta de los leones de frente, pero reconoce que gracias a la edificación sus ventas han mejorado, aunque está latente la amenaza de ser retirada del lugar.

Parejas como Karina y Javier también se multiplican por el lugar. Capitalinos, turistas nacionales y extranjeros ocupan los alrededores del monumento, conversan, posan para fotografiarse, descansan sobre las escaleras, leen el periódico, ríen, husmean por las ventanas, esperan pacientes el siguiente baile de luces. ¿Se apropian del espacio? Quizá.

“Tenía que verla con mis propios ojos, me gusta, pero no puedo dejar de pensar en los tarahumaras muriendo mientras esto está aquí. No la vamos a tumbar, entonces ¿qué hacemos con ella?”, dice Javier y se aleja tomado de la mano de Karina.


Fuente: El Universal

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Maldita suavicrema

Monumento historico?

parece suavicrema!!... y en eso se gastaron tanto dinero??

malditos politicos!!!... maldita corrupcion!!!

ESTELITA DE LA OPACIDAD

Se nota que este artículo es mandado a hacer.
A la distancia esta construcción no parece un monumento. Visto desde el sur es totalmente opacado por el inmenso edificio conocido como la torre mayor que se ve imponente detrás de la estelita. Por el norte la propia torre mayor lo tapa. Al este y al oeste igualmente la torre mayor se ve mucho más alta e imponente.

El gobierno quería lucirse y por todo y con todo salió mal. No supieron lo que hacían, no parece un monumento, su construcción fue carísima y cada que encienden las luce incurren en gastos extremos y generan contaminación por el gran consumo de energía.

Va a ser símbolo del gobierno más corrupto e inepto que ha tenido México

comentario

Señores si piensan culpar a Calderón de este insulto a nuestra pobreza, no solo él es culpable culpen de igual manera a la cámara de diputados y de senadores que autorizaron tal despilfarro, y por otro lado esas personas que opinan y que estan furisos, ¿ que han hecho al respecto? ¡ nada! solo ladrar como los perros, ¡ organisense ! y convoquemos una manifestación de repudio a tales " monumentos"
el correo de su servidor para organizarla es leofma@yahoo.com.mx
¡ unanse!

Estela de luz = Monumento a la CORRUPCION

Estela de luz = Monumento a la CORRUPCION

Con todo ..siempre será un monumento a la corrupción...

Pus muy bonito el enfoque del artículo, claro que los visitantes lo apreciarán, pero siempre será el monumento a la corrupción, costo 642 millones de pesos mas de lo presupuestado, para tener una referencia son 10 millones 611 mil 570 dias de salario mínimo.
Son el equivalente a 36 millones 685 mil 714 botellones de 10 lts de agua que podrían haberse comprado para la gente de Chihuahua
Son el equivalente a ---------- tú decide qué que fuera más necesario para este país en crisis económica pero que puede derrochar mil treinta y cinco millones de pesos en un foco gigante para engatuzar a la gente...

Con todo ..siempre será un monumento a la corrupción...

Pus muy bonito el enfoque del artículo, claro que los visitantes lo apreciarán, pero siempre será el monumento a la corrupción, costo 642 millones de pesos mas de lo presupuestado, para tener una referencia son 10 millones 611 mil 570 dias de salario mínimo.
Son el equivalente a 36 millones 685 mil 714 botellones de 10 lts de agua que podrían haberse comprado para la gente de Chihuahua
Son el equivalente a ---------- tú decide qué que fuera más necesario para este país en crisis económica pero que puede derrochar mil treinta y cinco millones de pesos en un foco gigante para engatuzar a la gente...

estela de luz

QUE PENA ME DA QUE SE GASTE TANTO EN ESTA ESTUPIDEZ, Y NO EN ESCUELAS PARA NUESTROS HIJOS

Estela de Luz

Amigo tienes toda la razon. Es el monumento ala BRUTALIDAD.

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