
Del 19 de enero al 11 de marzo, el compositor José Elías Puc realiza una travesía musical por la cosmogonía maya en el Espacio de Experimentación Sonora del MUAC
Los mayas creían en la existencia de trece cielos dispuestos en capas sobre la tierra y nueve mundos subterráneos: cada cielo regido por un dios Oxlahuntiku y bajo la tierra por un Bolontiku. Entendieron el tiempo como interminable sucesión cíclica, serie de períodos sin principio ni fin. El universo nunca se acabaría: creían en su regeneración inmutable.
Con base en ese planteamiento, el compositor José Elías Puc desarrolló Trece cielos, trabajo electroacústico comisionado por el MUAC dentro de su programa Desbordamientos, y que podrá escucharse del 19 de enero hasta en el 11 de marzo en el Espacio de Experimentación Sonora (EES).
La pieza utiliza como motivación creativa la mitología maya a partir de las ideas de nacimiento, imploración y destrucción en relación con estos dioses y subdioses, así como su adoración y la sublevación de los mayas ante ellos. Se presenta en el contexto de las ideas sobre 2012 a propósito del calendario maya, regido por los dioses.
"La obra usa como pretexto todas estas ideas para hacer un desarrollo musical. Se divide en las fases del nacimiento, la imploración y la destrucción, aunque la interpretación puede ser más libre. No me baso en una leyenda, es como lo imagino, como me recreo esta historia", explicó Puc en entrevista.
Así, reinterpreta dicha tercia de fases en una estructura que busca llevar al público por distintos niveles, como por los cielos y submundos. En esta tarea ha trabajado con voces en maya, retomando sus gestos; sonidos propios del tunkul, instrumento de percusión; y algunos ecos de la jarana La angaripola, casi imperceptibles.
"Hay juegos de voces y sonidos que pareciera que no lo son pero vienen de ahí, de lo gutural del maya (...). Los distintos colores del tunkul son ricos para jugar con esto y mezclarlos con la voz. La jarana, por ejemplo, no se nota pero está ahí".
Los distintos sonidos fueron manipulados tecnológicamente en función de la presentación de la pieza en el EES. Equipado con 20 bocinas y dos subwoofers, distribuidos en diferentes niveles alrededor del cubo, el espacio permite recrear la sensación de capas y texturas aludidas por la pieza. Incluso, de formas y color en los sonidos.
"En la primera parte, por ejemplo, no hay elementos que se articulen entre sí: son planos, como si se presentaran distintos colores que hacen alusión a un crecimiento de las cosas; luego, en la imploración, donde los mayas adoran a estos dioses, hay un juego más articulado. Es abierto, puede ser que para el público el orden no sea adoración, destrucción y luego nacimiento. No es mi intención que se entienda al cien sino aprehender el concepto". 
Espacio para artistas jóvenes
A través del programa Desbordamientos, el MUAC ha abierto un espacio para artistas sonoros y compositores jóvenes mexicanos, de manera paralela a creadores reconocidos.
"Este tipo de música en esta disposición espacial es muy rica. Es como tener una foto de cierto tamaño y luego acceder a una cámara que puede ser panorámica, para ver muchas más cosas. Curiosamente, coincide con tres niveles de bocinas abajo, al medio y arriba".
Durante la creación de la pieza, las características del EES han permitido a José Elías Puc articular una pieza que emula cualidades plásticas y espaciales, propias de otros lenguajes artísticos. Desde el principio, dibuja una partitura donde divide el tiempo y los colores que resultan de trabajar los sonidos, inserta elementos "puntillistas" en distintos niveles, los yuxtapone.
"Una nota realizada por una persona tiene un color y, al procesarla, se pueden integrar a ella otros elementos. Ver que hay algunos resaltados mientras otros son más planos, huecos o con texturas. Se puede tomar un sonido, estirarlo, hacerlo más corto, cambiarle el color: si es grave, volverlo agudo...".
Sus retos fueron realizar una propuesta con un tema de esta naturaleza y, en segundo sitio, evitar caer en un cliché. Para ello, resultó vital la asesoría del artista sonoro Manuel Rocha Iturbide.
"En una clase de Manuel hablamos de personajes: ¿cómo justificas un sonido nuevo, cómo lo resuelves, por qué lo sacas? El tema del sonido a veces es complicado de entender, pero cuando lo comparas con una obra de teatro, te preguntas por qué entra un personaje: a lo mejor uso sonidos que en principio no se advierten, pero inconscientemente están ahí y cuando aparece claramente lo reconoces".
Para el joven compositor, esta pieza cierra una serie de trabajos donde ha realizado reinterpretaciones de música yucateca y una serie de sonidos que le son naturales: "Estoy orgulloso de tener un apellido en maya, Puc, que significa cerro. Mi papá tiene los dos apellidos mayas, es su primer idioma. He estado muy cerca, convivido con la gente del pueblo donde creció. Los sonidos y paisajes de los pueblos, la gente que toca ahí, han sido parte de mi influencia; la comida, la fiesta general de los que ahora viven en Yucatán y que son las jaranas actuales: cómo hablan y gritan, los colores de las voces de señoras, los niños, los viejos hablando maya".
Trece cielos, pieza electroacústica de José Elías Puc, se presenta en el Espacio de Experimentación Sonora del MUAC dentro de su programa Desbordamientos. 19 de enero al 11 de marzo de 2012. www.muac.unam.mx
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