
Ante la fuerte presión sobre la demanda de bienes y servicios como abasto de agua potable, electricidad, drenaje, transporte público y escuelas de la población que habita en extensas zonas aledañas a las grandes urbes, autoridades federales, estatales, municipales e iniciativa privada, plantean como alternativa la construcción de viviendas en el centro de ciudades como el Distrito Federal y Valle de México, Monterrey, Guadalajara, Puebla y Toluca, entre otras.
Sara Topelson de Grinberg, subsecretaria de Desarrollo Urbano y Ordenación del Territorio de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), aseguró que la opción es viable porque según los estudios realizados, el informe La Expansión Urbana de las Ciudades 1980-2010 que Sedesol presentará en los próximos días y el Inventario de Tierra para 130 ciudades con más de 50 mil habitantes, hay disponibles 495 mil 683 hectáreas: 85 mil 264 en el interior de las ciudades y 410 mil 419 hectáreas más en los bordes de las ciudades.
“La idea de volver a vivir en el centro de las ciudades no significa que busquemos elevar las densidades como las que hay en Barcelona o París, en donde se registran 500 y 300 viviendas por hectárea, en comparación con el Valle de México en donde tenemos 26.88 viviendas por hectárea o en Monterrey o Guadalajara, donde son 17.16 y 23.97”, explicó en entrevista con EL UNIVERSAL.
Se puede recurrir a la construcción de edificios de 3 o 4 pisos, dependiendo de la ciudad en donde hay verdaderos “hoyos negros o lotes baldíos que se pueden aprovechar para la regeneración urbana”, dijo.
¿Por qué volver a las zonas centrales de las ciudades?, Se le cuestiona a la funcionaria federal.
—Porque son zonas que ya están servidas y aunque en muchos casos los terrenos son más costosos, ya tienen infraestructura instalada, ya tienen sistemas de agua, drenaje y electricidad. Ya tienen también pavimentación, luminarias y transporte público.
En cambio, resulta mucho más costoso llevar esos bienes y servicios hacia lugares mucho más alejados de las ciudades.
“El costo del crecimiento de la mancha urbana para los gobiernos estatales y municipales es insustentable, porque no pueden mantener un territorio tan grande con los mismos impuestos que paga el ciudadano, los comercios y toda la actividad en la ciudad”, explicó.
Pensemos, indicó la subsecretaria de Desarrollo Urbano y Ordenación del Territorio de Sedesol, “si una ciudad media mil hectáreas y el municipio pagaba la luz de las calles y ahora creció a 8 mil hectáreas, bueno pues el gobierno local tiene que pagar la luz de esa nueva superficie y no puede con ese paquete”.
Por eso, Topelson de Grinberg sostiene que “si controlamos la mancha urbana y controlamos la expansión, también los municipios van a tener un ingreso mayor para poder atender su territorio”.
El problema ahora es que la falta de planeación urbana sustentable, del control de la urbanización y la incorporación desordenada del suelo han generado desarrollos habitacionales cada vez más alejados de las zonas urbanas, asentamientos irregulares en zonas no aptas para el desarrollo urbano y falta de vivienda accesible. “Es un problema serio y a ello hay que agregarle que la política de construcción masiva de viviendas está contribuyendo a la expansión de las ciudades: entre 1991 y 2006 se otorgaron 6 millones de créditos para la compra de vivienda y entre 2007 y 2012 (sólo cinco años) otros 6 millones de créditos”.
Gabriela Alarcón Esteva, directora de Investigación de Desarrollo Urbano del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), sostuvo al respecto que muchos de los municipios donde se ha otorgado el mayor número de créditos hipotecarios en años recientes muestran un claro síntoma de no haber estado preparados para recibir tantos créditos para vivienda, de ahí los altos índices de vivienda abandonada. Añadió que el surgimiento de comunidades abandonadas en la periferia de las ciudades mexicanas es ya una realidad que obedece en gran medida al otorgamiento de un gran número de créditos hipotecarios en municipios de escasa competitividad en materia de vivienda en el país.
Se dispara la mancha urbana
El resultado ahora es que el crecimiento de la mancha urbana de las grandes ciudades se ha disparado notablemente: Entre 1980 y 2010, la población de la zona metropolitana del Valle de México aumentó 1.29 veces mientras que la mancha urbana creció 3.57 veces (paso de 51 mil 908 hectáreas a 185 mil 291 en esos 20 años). La zona metropolitana de Monterrey vio crecer su población 1.53 veces y la superficie territorial 4.95 veces; en tanto que la población de la zona metropolitana de Guadalajara aumentó 1.47 veces y su territorio 3.82 veces.
¿Las grandes ciudades están saturadas? —Lo que si están saturadas son nuestras vialidades, las calles, porque tenemos mucho más coches que hace 30 años y ese crecimiento no ha venido aparejado con un transporte público de calidad, pero no necesariamente las áreas de vivienda.
El retorno a las grandes ciudades
El retorno de la construcción de viviendas a las grandes ciudades no es nuevo en el mundo, toda vez que existen dos corrientes de desarrollo urbano que van en esa línea: Compact City y Smart Growth.
Ambas corrientes buscan crear ciudades que prioricen el bienestar de sus habitantes al acercar a la población entre sí y con sus actividades diarias, así como recuperar la dimensión humana en la planeación de todos los servicios (en contraste con las ciudades creadas para los automóviles en varias partes).
El objetivo de ambos pensamientos es buscar que las ciudades sean centros compactos de convivencia donde se favorezca la movilidad peatonal y en vehículos no motorizados, los espacios públicos y las construcciones de usos mixtos.
El resultado esperado es una ciudad con fuentes de trabajo y escuelas cercanas a sus viviendas, con una mayor convivencia social e intercambio de ideas, con una mejor interacción con el medio ambiente, con un mejor estado de salud de sus habitantes, con menores tiempos de traslado, y con menor inseguridad a sus ciudadanos. Una ciudad con estas características tendrá una alta calidad de vida, por lo cual será una ciudad donde mucha gente quiera vivir.
El modelo francés
En el proyecto de La Confluence, que se planificó en la ciudad de Lyon, Francia, se busco recuperar una zona industria en desuso.
Aproximadamente 41 hectáreas, en una primera etapa, se destinarían a vivienda, oficinas, espacios públicos y transporte público.
En una segunda fase otras 35 hectáreas serían empleadas para vivienda, actividades terciarias, comercios y servicios, equipamientos públicos y vialidad.
El Universal
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