boletín semanal

ZMVM: decisiones de vivienda y cómo afectan la densidad urbana

Es difícil explicar la relación entre la vivienda, la densidad urbana y el transporte. Cuando estas tres variables se ven a distancia, pareciera que no hay duda que los habitantes de las ciudades sólo somos hormigas dentro de un gran nido que nos consume para sus propias necesidades. Vivimos donde podemos, nos movemos en lo que podemos, y la vida que vivimos en la calle, entre donde dormimos, donde trabajamos, y donde compartimos nuestro tiempo tampoco solemos elegirla. Sin embargo la vida de hormiguero no es una fatalidad, es resultado de decisiones y omisiones, responsabilidad de nuestros gobiernos, a veces ayudados o empujados por intereses particulares.

Una muestra de ello está en el Plan Financiero 2011 – 2015 del Infonavit. En él se presenta un diagnóstico amplio sobre la situación de la vivienda en nuestro país, y un esfuerzo de prospectiva. Tal vez lo más sorprendente y triste del documento es la cifra que tiene que ver con viviendas deshabitadas: 25.1% de las que se construyeron entre 2006 y 2009 están deshabitadas.

Esto quiere decir que un número importante de personas que está usando sus ahorros para - por fin - ser propietario, está decidiendo quedarse donde estaba, ya sea pagando renta o condiciones de hacinamiento antes de mudarse a estas nuevas viviendas. Hay dos razones principales que dan los encuestados por el Instituto para explicar por qué no habitan la vivienda en la que invirtieron: 1) no hay servicios básicos y 2) está muy lejos del trabajo, la escuela y la familia.

Más grave, pese a lo obvio que pueda resultar, quienes están más obligados a vivir en lugares lejanos a los centros de trabajo y sin servicios básicos son los más pobres. Según el documento, el nivel de deshabitación es mayor entre personas con ingresos mayores a cuatro salarios mínimos. Es decir, si ganas menos que eso, no tienes mayor opción que mudarte a esa casa que compraste imaginado una vida mejor, pero que no la ofrece.

Para agregarle sal a la herida, según datos de INEGI, los hogares en los tres deciles más bajos de ingreso gastan entre el 10% y el 15% de sus ingresos en transporte público. Incluso el director del Infonavit reconoció que hay familias que pagan 500 pesos en el pago de la hipoteca, y 1,000 pesos en transporte (Reforma 04/02/11). Y si eso no les parece suficiente, en el muestreo realizado en 40 municipios, en la mayoría de ellos el valor de la vivienda, una vez que los compradores las habitan, se devalúa en al menos 7%. Es decir, en estas viviendas vive gente que va a pagar una hipoteca con un valor mayor al que podrá venderlas.

Algunas de las consecuencias de este fenómeno que se pueden observar en los bordes de la ciudad de México: la combinación entre una política desigual de densificación urbana en el DF; la irresponsabilidad del gobierno del Estado de México y varios de sus municipios en permitir construir grandes desarrollos de vivienda con ínfimos servicios, en lugares como Zumpango y Tecámac (en donde las viviendas se devalúan más de 7%); y una política de transporte en ambas entidades que responde más a la especulación con terrenos y obras públicas que con un compromiso serio para mejorar la calidad y eficiencia del transporte público.

¿Las cosas podrían ser diferentes? Sí. El gobierno federal, pero en particular los gobiernos estatales y municipales, deberían de aprender del desastre urbano que hemos construido. La planeación urbana no es ni una ciencia exacta, ni es muy exitosa cuando se toma demasiado en serio. Lo que sí puede hacer la planeación urbana es intentar canalizar ciertos patrones económicos amplios, por ejemplo, considerar cómo las decisiones de vivienda afectan la densidad urbana, cómo la densidad afecta el transporte y la movilidad y cómo una combinación de las anteriores afecta las calles en la que podemos vivir. Es decir, la planeación urbana implica que nuestros gobiernos dejen de entregarle con los ojos vendados nuestras ciudades a las inmobiliarias, a los especuladores y a los constructores de vivienda.

Por Andrés Lajous

http: //andreslajous.blogs.com
Fuente: El Universal.

Share this

malas planeaciones

CONOZCO MUCHAS PERSONAS QUE TIENEN SUS CASAS EN CUAUTITLÁN IZCALLI, CON GRANDES TRABAJOS LAS PAGAN, PERO NO SE PUEDEN CAMBIAR PARA ALLÁ, YA QUE TAN SOLO EN EL TRASLADO INVERTIRÍAN CASI 3 HORAS PARA LLEGAR AL D.F. (DEPENDIENDO DE LA HORA QUE SALGAN) YA QUE SI SALEN AL CUARTO PARA LAS 5 AM. HACEN CASI HORA Y MEDIA DE TRASLADO. POR LO QUE SIGUEN EN CASA DE SUS PADRES, O DE UN PARIENTE. LA CASA LA TIENEN COMO CASA DE CAMPO PARA IRSE LOS FINES DE SEMANA, ME PLATICAN QUE NO LA VENDEN PORQUE ES ALGO QUÉ DEJARLES A LOS HIJOS COMO HERENCIA. PERO A CAUSA DE LOS TIEMPOS INTERMINABLES EN EL PERIFERICO, NO PUEDEN IRSE A VIVIR PARA ALLÁ.
SUS ILUSIONES SE CONVIRTIERON EN PROBLEMAS

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta es para saber si eres un visitante humano y prevenir SPAM
Image CAPTCHA
Enter the characters shown in the image.

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS Boletin
¿Quieres recibir nuestros boletines en tu email?:




Drupal SEO
story