Cerrar la frontera, crónica del absurdo

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Javier Solórzano es un periodista egresado de la Universidad Iberoamericana. Actualmente es conductor del noticiero estar en Canal Once. Compartimos su columna publicada en La Razón.


En los devaneos por los que transita Donald Trump, México y la frontera han sido colocados en su mira. Un día nos avienta toda su caballería vía sus singulares tuits, para que al día siguiente ante hechos menores nos mande felicitar o reconocer.

En los debates del T-MEC fue severo, pero entendía que a pesar de sus críticas, no tenía mucha capacidad de maniobra, además de que casi todo lo que peleó lo terminó obteniendo.

Las cosas con nuestro país, en el proceso de negociación, se arreglaron relativamente rápido. Con Canadá estuvo forcejeado el asunto, cargado de declaraciones rudas de los dos gobiernos. En el caso mexicano, mucho tuvo que ver el trabajo de su buen equipo negociador, el cual en más de una ocasión hizo enojar al mismísimo mandatario estadounidense, en una ocasión llegó a decir “es que son muy buenos”.

A Trump no le gustan México ni los migrantes. No es nuevo y más vale no olvidarlo. No va a hacer a un lado por ningún motivo el tema del muro, y no le es difícil buscar motivos para señalar al país.

Con el muro se conjuntan dos elementos, por un lado, la obsesión que tiene Trump por él, y por otra parte, la rentabilidad política que provoca entre sus furibundos seguidores.

Los migrantes están siendo el centro de la problemática bilateral. Ya vendrá el momento de discutir el tema salarial dentro del T-MEC, el cual es para EU fundamental en tanto que para nosotros ya es un auténtico dolor de cabeza.

También está por venir el debate en los Congresos de los tres países, eso será en pocos meses. Lo urgente para sus intenciones de poder reelegirse están dirigidas a la frontera y los migrantes, significan votos bajo la óptica de Trump a lo que se suma una ideología maniquea de las relaciones bilaterales y multilaterales de EU.

En medio de declaraciones y provocaciones, López Obrador ha tratado de moverse con prudencia y ha evitado a como dé lugar el choque con Trump, en este asunto también anda con el “amor y paz”. La estrategia le ha dado resultado porque con ello ha logrado evitar los líos de callejón a los cuales es tan afín el presidente de EU y en lo que muchos caen en la calentura tan proclive a que se presente en la política.

El Presidente mexicano sabe muy bien lo que puede pasar con una declaración fuerte y hace bien en apelar a la prudencia. En sentido estricto no abona mucho responderle a Trump, por más que den ganas de hacerlo, el escándalo terminará siendo la definición  misma del problema.

Sin embargo, tampoco se puede dejar vacía la plaza. No se trata de no responder, para ello tiene un equipo que debiera hacerlo el gran problema con este gobierno es que el Presidente le da poco espacio de maniobra a sus colaboradores; si no es él, es él.

El tiempo nos dirá cuánto debiera durar la estrategia de López Obrador que asegura se basa en lo que le dicen “mis asesores diplomáticos”, y en lo que hemos llamado “la mesa que más aplauda”, sustentada en consulta a mano alzada en actos públicos.

Lo que es un hecho es que nuestro país no debe cambiar por ningún motivo su política migratoria. A Trump le emocionó que se haya detenido en la frontera sur de nuestro país a 330 migrantes guatemaltecos, lo cual merece una explicación que hasta ahora no se ha dado.

Un elemento que hay que considerar con enorme cuidado es que la migración ha cambiado en su esencia. Quiere decir que aquella vieja idea, con una buena dosis de romanticismo el cual se reflejaba en películas de los años 50 y 60, cambió sustancialmente. Hoy las autoridades, la delincuencia organizada ponen la vida de miles en peligro de muerte.

La balandronada de Trump de cerrar la frontera es un sinsentido por eso a los pocos días reculó.

Lo que viene va a estar marcado por el discurso de Trump que no va a parar de Trump, lo nuestro es respeto a los migrantes y aplicar la ley.

RESQUICIOS.

Las felicitaciones de Trump no son para creerse, ya vendrá en poco tiempo un tuitazo duro y a la cabeza.


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