CDMX, la ciudad de “vanguardia” con servicios de salud de tercera

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La Ciudad de México, una ciudad en donde no existen los cárteles de la droga; en donde el Metrobús es un sistema de transporte público “eficiente”; una ciudad que destaca por hacer valer la equidad de género; entre otras “bondades” proclamadas por Miguel Ángel Mancera, no cuenta con un sistema de salud digno para los capitalinos.

Hospitales saturados, servicios a medias, personal –en su mayoría– sin el más mínimo tacto o capacitación para tratar a un ser humano, en donde se tiene prácticamente que mendigar la atención médica, es la situación que prevalece en los recintos de salud de nuestra ciudad de “vanguardia”.

El viacrucis de Susana en hospitales de la ciudad

Susana se rompió el pie al bajar del camión en la delegación Álvaro Obregón, algunas personas se acercaron para auxiliarla al ver que ya no podía mantenerse de pie. Eran aproximadamente las 9:00 de la mañana de un viernes. Pasaron dos horas para que llegara una ambulancia y le brindara los primeros auxilios.

El ERUM la trasladó al Hospital General Doctor Enrique Cabrera sin que pudieran atenderla, ya que el ortopedista se encontraba en quirófano, por lo que no se comprometieron a ingresarla. Ante ello sería trasladada a otra dependencia.

Dada la urgencia de su estado, sus familiares decidieron sacarla del lugar con la intensión de atenderla lo más pronto posible. Así comenzaría un viacrucis.

Llegaron al Hospital General de México y luego de esperar por más de una hora le tomaron una radiografía: doble fractura de tibia sería el resultado y una cirugía el remedio. Para llevar a cabo el proceso de internamiento le requirieron a su familiar aproximadamente 10 mil pesos para el material quirúrgico, un depósito de una cantidad desconocida, así un pago posterior por la cirugía y los días de hospitalización. Al no contar con el dinero en el momento, decidieron acudir a otro lugar en donde le hicieran válido su Seguro Popular. No sin antes suplicarle a enfermeras y doctores –literal­– le administraran un analgésico a Susana que ya no soportaba el dolor, así como la impresión de sus radiografías, mismas que les negaron argumentado que por “el horario” ya no se las podían entregar. Ya eran las 5:00 de la tarde.

Se trasladaron al Hospital General de La Villa. Nuevamente le rechazaron la atención médica bajo el argumento que en días recientes se había inundado y que el nosocomio sólo cuenta con un quirófano y muchos pacientes en espera, y como su fractura no ponía en riesgo su vida le sugirieron buscar otro sitio. Dieron las 7:00 de la tarde aproximadamente.

El próximo destino sería el Hospital General Xoco, en Coyoacán. Aquí la trabajadora social ni siquiera se atrevió a ver los documentos de Susana, sólo señaló que no tenían ni camas ni sillas disponibles y en efecto, los pasillos se encontraban saturados de lesionados, algunos ensangrentados, otros menos graves, pero todos en espera de ser atendidos. Aunado al desolador panorama le sentenciaron que en caso de poderla ingresar no tenían fecha para la intervención quirúrgica, así es que podrían pasar tres, cuatro o cinco días. En el reloj ya marcaban pasadas las 9:00 de la noche.

Decidieron acudir al Hospital Juárez de México al considerar que cuenta con más y mejores especialistas. Quince pacientes le antecedían a Susana para que pudiera ser valorada. Una vez más la historia se repetiría, una sobrepoblación de pacientes, pocos médicos de guardia y hasta dos o tres meses de espera para poder ser operada.

Las fuerzas para continuar en la búsqueda de otro hospital en la caduca “Ciudad de la Esperanza” se habían esfumado. Susana se tuvo que regresar a casa a las 12 de la noche sin atención médica, con un pie roto y con la angustia de no saber qué hacer en una ciudad de vanguardia con servicios de salud de tercera.

Héctor Moctezuma de León

Fuente: El Arsenal

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