CLAUDIO LINATI EN MEXICO

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CLAUDIO LINATI EN MEXICO*

En el número 45 de la calle Borgo Felino en Parma, Italia, hay una placa que dice: “Poseyeron y habitaron esta casa Filippo y Claudio Linati. El primero fue procesado como Jefe del Gobierno Provisional Insurreccional de 1831 y el segundo fue condenado a muerte por haber conjurado en 1821 para redimir a Italia de la servidumbre doméstica y extranjera”.

La placa no dice que el joven Claudio, integrante de la secta revolucionaria de Los Carbonarios, logró escapar de las tropas de la Santa Alianza para llegar a México cuatro años después.

Decidido a dar vida a un taller de litografía en apoyo a la triunfante revolución de independencia, Linati arribó a Veracruz en 1825 apoyado por el presidente Guadalupe Victoria.

Lo acompañaba Gaspar Franchini en su aventura, pero su inesperada muerte dejó a Claudio la tarea de instalar la primera litografía con aprendices mexicanos. En febrero de 1826 el revolucionario italiano fundó la primera revista literaria mexicana, Iris, junto con Florencio Galli y el patriota cubano José María Heredia.

Desde el primer número dejaron claro que la intención de rescatar “los semblantes venerables de los caudillos de la revolución multiplicados por los afanes del arte, no sólo presentarán al pueblo las facciones de sus semblantes, sino que recordándoles las guerras sangrientas de la independencia, producirán mayores adhesiones a sus principios”.

El periódico muy pronto atrajo las simpatías de los lectores mexicanos con sus variados contenidos culturales y, a los retratos de Guadalupe Victoria, Morelos e Hidalgo, los editores agregaron comentarios de actualidad política que bien pronto desataron la polémica: Linati estaba convencido que habría un nuevo tentativo de conquista.

La primera caricatura política mexicana, “La Tiranía”, arreció las críticas contra Iris y, finalmente en agosto, el gobierno invitó al artesano a abandonar el país. La revista dejó de publicarse y Linati salió a Europa llevando consigo las acuarelas que en 1828 editaría en Bruselas con el título “Trajes civiles, militares y religiosos de México”. Se trata de la más bella colección de estampas que el dibujante, discípulo del célebre pintor francés Jacques Louis David, realizó con enorme estimación por México”.

La idea de Linati se halla muy lejos de la visión pintoresca de los viajeros, porque recupera la legitimidad de la independencia al retratar a los dis­tintos personajes con una dignidad que les había sido arrebatada. Las 48 estampas las acompaña con agudas descripciones que hablan de la simpatía del autor por la pluralidad social mexicana.

Las ideas de Linati lo conducirán a nuevas correrías revolucionarias en Italia y, de nuevo, a la persecución y el exilio.

En 1832 regresó a México con la intención de establecerse en Tampico. Tenia 42 años cuando el 11 de diciembre, pocos días después de su arribo, la muerte detuvo la azarosa vida del revolucionario y extraordinario artista que supo entender a la naciente Republica.

Miguel Hidalgo
“En 1825 la ciudad de México celebra por primera vez el aniversario  del 16 de septiembre con gran discurso apologético del héroe. Al año siguiente se publica en Iris, también por primera vez, su retrato, y dos años mas tarde, aparece de nuevo en el precioso álbum de Claudio Linati con un texto que le atribuye toda la responsabilidad y gloria de la rebelión. Se le ve de pie y de cuerpo entero vistiendo un extravagante traje de campaña, cubierta la cabeza por un sombrero de anchas alas coronado con plumas. La imagen es la de un hombre robusto, más congruente con las hazañas, nos parece, que la del frágil anciano al que estamos acostumbrados.” (Edmundo O´Gorman).

* Revista Relatos e Historias en México-enero 2009

 

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