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COLONIA GUERRERO

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febrero 19, 2009
boletín finsemaneando

COLONIA GUERRERO

Limites: al sur, la Av. Hidalgo; al norte, Nonoalco (hoy Ricardo Flores Magón); al oriente, el eje Central Lázaro Cárdenas; y al poniente, las calles del Eje Guerrero.

Originalmente se llamó Colonia Bellavista y de San Fernando y se formó en el potrero que perteneció al Colegio de Propaganda Fide de San Fernando. Data de alrededor de 1873, año en que el Presidente Sebastián Lerdo de Tejada ordenó la ampliación del Paseo de la Reforma.

La Colonia Guerrero está íntimamente ligada a la historia de la ciudad. Sus terrenos formaron parte del viejo barrio mexica de Cuepopan. El primer templo que se fundó en el rumbo fue el de Santa María la Redonda, que data de 1524, aunque posteriormente se le hicieron mejoras notables. Por ejemplo, su rotonda es de 1667, de allí que el pueblo, degenerando el vocablo, la conozca desde entonces con el nombre de Santa María la Redonda. La parte posterior se concluyó en 1735. Las primeras casas de esta colonia datan de finales de la segunda década del siglo XIX. La demolición de parte del Convento de San Fernando -que permitía en 1860 abrir el Paseo Guerrero (hoy Eje Guerrero)- facilitó el crecimiento de la colonia.

El barrio de Los Ángeles, cuyo templo data de 1808, estaba apartado de la ciudad. El Lic. Rafael Martínez de la Torre fraccionó sus terrenos, poblándose hasta llegar a los potreros de Nonoalco. Propietario de una plazuela así como de parte del Rancho de Santa María, para perpetuar su memoria se le puso su nombre a la plazuela , mismo que conserva el mercado ahí construido.

A otra plazuela se le puso el de su esposa, Concepción Cuevas, que fue cambiado alrededor de 1920. Se cree que el fraccionamiento de esos terrenos empezó alrededor de 1873, pues en la casa núm. 180 la calle de Guerrero hubo una inscripción grabada en piedra, correspondiente a la nomenclatura de 1928, informando que “esa fue la primera casa construida en la colonia en 1874 y reformada en 1891”.

En esa época -1879-, las calles de la colonia eran las siguientes: de norte a sur, Zarco, Humboldt, Guerrero, Zaragoza y Nonoalco (hoy Ricardo Flores Magón); de poniente a oriente, Violeta, Magnolia, Moctezuma, Mosqueta, Degollado y Camelia. Aún cuando en el plano de 1879 se encuentran trazadas algunas manzanas al norte de la calle de Camelia, sólo una calle tiene nombre: Cuca.

En lo que es hoy Paseo de la Reforma Norte y las calles que allí convergen -Moctezuma, Mosqueta, Camelia y otras más- estuvo el cementerio de Santa Paula que perteneció al Templo de Santa María la Redonda. En ese lugar eran sepultadas personas de escasos recursos. Por humildad, ahí se hizo enterrar el primer Conde de Regia. También fue última morada del Gral. Melchor Múzquiz, presidente interino de la República (del 14/08 al 25/12 de 1832), y de la ultima virreina de México, María Josefa Sánchez Barriga y Blanco de O´Donojú, quien nunca pisó salones del palacio virreinal ya que su esposo, antes de llegar a la Ciudad de México, suscribía los Tratados de Córdoba en los que se reconocía  la Independencia de Nueva España, dejando así de regir sus destinos.

En este panteón, el Gral. López de Santa Anna hizo enterrar la pierna que años antes perdiera en Veracruz, durante la llamada Guerra de los Pasteles, la que desde 1838 estuvo sepultada en su hacienda Manga de Clavo, en el estado de Veracruz. Este singular entierro se efectuó el 27 de septiembre de 1842, con la presencia del propio militar. Años más tarde, cuando Santa Anna pensó ceñirse la corona imperial, el populacho extrajo la pierna de su nicho y la paseó por las calles.

El Panteón de Santa Paula fue clausurado y luego fraccionado en el curso de la octava década del siglo pasado. Ahí, en el rumbo, también se encuentra, construida en el siglo XVIII, la Hostería de Santo Tomás de Villanueva, hoy Hotel Cortés (Av. Hidalgo No. 85), el Hospital de San Hipólito (Av. Hidalgo No. 107) y el Templo de San Juan de Dios, frente a la Alameda Central.

El primer ferrocarril urbano que hubo en la Ciudad de México, que viajaba a la Villa de Guadalupe, quedó terminado el 4 de julio de 1857. El servicio se hacía con una maquinita y dos carros que salían de la Plazuela de Villamil, hoy Plaza Aquiles Serdán (Aquiles Serdán y Mina) y seguían por la Calzada de Santa María la Redonda hasta la calle de Talleres, llamada así porque ahí se alojaban los de la empresa; continuaba por la que se llamó calles del Ferrocarril hasta la Garita de Peralvillo, tomando entonces la Calzada de Piedra o de los Misterios.

Durante muchos años Guerrero fue colonia tranquila. Al iniciarse el presente siglo y aparecer los tranvías eléctricos, dos líneas ofrecieron servicio: la San Juan-Lerdo y Zócalo­Guerrero.

Su transformación se inició durante la segunda mitad de la presente centuria: se ampliaron la Av. Hidalgo y Santa María la Redonda y más tarde se abrió el Paseo de la Reforma hacia el norte. A partir de junio de 1979, tres ejes viales la cruzan, los denominados Guerrero, Mosqueta y Central Lázaro Cárdenas.

 

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