Compran en tianguis barato y… ¡robado!

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A la vista de todos, la ilegalidad reina en los tianguis del Valle de México.

Productos y mercancía robada, pirata, de contrabando, toda de dudosa procedencia se pueden encontrar a precios muy por debajo del costo en tiendas.

Los compradores confiesan que se arriesgan, ya que de otro modo no podrían tenerlos.

“Ya van tres celulares que me roban y pues la neta no tengo tanta lana como para andar comprando a cada rato nuevos; sé que está mal, sé que yo mismo fomento esto y que lo más seguro es que éste que compré sea igual de ‘Roberto’, pero no tengo de otra”, confiesa un estudiante del CCH Oriente.

Más allá de Tepito o diversos puntos del Centro Histórico, las zonas donde más se encuentran son Iztapalapa, Tláhuac, Gustavo A. Madero y Tlalnepantla.

El tianguis de San Andrés no sólo abarca Tlalnepantla y Atizapán, sino también dos clases de compradores que acuden todos los jueves: los que tienen dinero para réplicas y los que se conforman con mercancía de dudosa procedencia.

“Yo vengo de Satélite y me gusta mucho este tianguis, aunque está chiquito encuentro de todo y a muy buen precio, principalmente ropa; tienen Hermès, Burberry, de toda”, relata una mujer.

Y del otro lado de la avenida prolifera lo robado. Ahí pueden encontrar una televisión de 32 pulgadas en menos de 3 mil pesos, sin caja, instructivos, control remoto y hasta sin cables.

Los domingos, en la Delegación Gustavo A. Madero, se instala el tianguis de la San Felipe de Jesús con 20 mil puestos que se extienden hasta los límites con Ecatepec y Neza.

“Un día nos dijeron que llegan a venir hasta 500 mil personas al día; imagínese, casi cinco estadios Azteca aquí en la Sanfe”, se ufana un comerciante.

Si de medicinas, maquillaje o productos de aseo personal se trata, todos los martes en Iztapalapa está el tianguis de Santa Cruz Meyehualco.

“Aquí todos sabemos que es mercancía robada, la cual varía de día a día”, confiesa una vecina.

Una mujer de unos 60 años de edad compró en 200 pesos un inhalador que en la farmacia le cuesta 500. Es para su nieto que padece asma, y en el IMSS no se lo han podido dar.

Entre en un montón de cosméticos, un joven grita: “son originales, güerita, chéquelos bien, son de los que vende Liverpool, mire, aún tienen la etiqueta”.

También en Iztapalapa, los miércoles, se ubica el tianguis El Salado, donde acuden principalmente los jóvenes a comprar tenis y ropa deportiva.

“Llévele, llévele los Nike, los Adidas, los Puma, a 500 pesotes”, grita un vendedor.

En otro puesto, un par de mujeres con niños en brazos revisan paquetes de pañales.

“Esos son robados; yo vivo por aquí y vi cuando trajeron el tráiler, por eso vine ahorita para aprovechar y comprar barato”, dice una de ellas que lleva seis paquetes de Huggies.

Rubén Zermeño

Reforma


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