¿Conviene o no pagar tus deudas con una “quita”?

A todos nos ha sucedido o conocemos a alguien que tenga un adeudo con el banco. Ya sea por un crédito automotriz, de tarjetas o inmobiliario. Incluso has visto opciones para pagar como la reestructuración o la llamada “quita”.

Una enfermedad, la pérdida del empleo o una mala planeación de gastos nos llevan a caer en estos problemas.

La gran pregunta es qué hacer para solucionarlo.

Primero lo más importante es conservar la calma. Tomar decisiones apresuradas es la peor opción. Debes evaluar tus capacidades de pago y saber cuánto dinero tienes disponible. Esto es vital, así podrás armar un plan y planteárselo a la gente del banco.

Reestructura tu deuda.

Si has sido un buen cliente, puedes acercarte a tu banco y pedir una reestructura. Mencionar que quieres pagar tu deuda pero no puedes hacerlo por causas ajenas a ti. En ocasiones lo que sucede es que pueden bajar tu tasa de interés o aumentar el plazo. Dependerá del banco y de qué tan bueno sea tu historial crediticio.

Quita

Mucha gente utiliza esta forma sin saber las consecuencias que puede tener. La quita consiste en no pagar la deuda y después negociar con la institución de crédito solo pagar una parte. Es decir, pagar el 30% o 50% de la deuda total. De esta manera se recupera una parte del préstamo. Sin embargo, el banco o quien te haya prestado pondrá una calificación en tu historial crediticio. Esa mala calificación estará vigente durante 6 años. Es la clave 97, es decir “crédito total o parcial sin recuperar” o “quita solicitada por el deudor”.

Si algún día quieres solicitar otro crédito será muy complicado que eso suceda. Tu historial crediticio aparecerá en cero y tendrás que trabajar para mejorarlo. Considerando que nadie querrá prestarte dinero, estarás en problemas.

Aunque en primera instancia podría resultar muy atractiva esta opción, debes pensarlo bien. Puede resolver tu problema en ese momento pero a la larga sufrirás las consecuencias.