Descubre si tu cartera está enferma

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Escrito por piggo

Tengo una amiga que desde hace años destina por lo menos un sábado al mes en “conciliar sus estados de cuenta”.

La primera vez que me lo dijo, no pude evitarme reírme. Para ser honestos, yo apenas si miraba el contenido de esos sobres blancos. Y si los llegaba a abrir era con meses de retraso y lo único que revisaba era mi saldo.

Pensaba ¡todo está perfecto! Sin embargo, un día -en la plena ociosidad- miré con detalle los movimientos del mes.

Las disposiciones típicas de efectivo las identifiqué de inmediato: renta, pago de tarjetas, celular, cable, gasolina, etc. Pero había muchas otras más que no tenía ni idea de donde habían salido.

Además, descubrí que retiraba constantemente dinero del cajero. Cantidades pequeñas y grandes. A veces varios días seguidos. Lo curioso era que no sabía en qué lugar terminaban esos ‘pesitos’.

Por si fuera poco, caí en cuenta de cuánto gastaba en restaurantes y en cafés.

Para colmo, llevaba meses pagando la suscripción a una revista que nunca llegaba a mi casa y que no me acuerdo siquiera haber contratado.

Si tú, como yo, prefieres dejar sin abrir tus estados de cuenta hasta que ya no caben más en la mesita, piensa en ellos como una radiografía de tus finanzas, así que:

  • Controla tu efectivo: a veces pasamos por el cajero en la mañana y para la noche no nos queda nada en la cartera. Y lo peor de todo es que no sabemos qué pasó con el dinero, por eso es recomendable llevar un registro. Los primeros días parece una tortura apuntar cada cosa en la que gastamos. Pero ya que te acostumbras, hasta piensas dos veces antes de comprar algo. ¡Haz la prueba!
  • Dales por lo menos una miradita: sé que es engorroso y aburrido mirar esta lista -a veces interminable- de operaciones, aunque ahora que son digitales así que es más fácil saber en tiempo real qué pasa con tu dinero. Usa la banca electrónica para estar al día de compras y movimientos.
  • Cancela servicios: muchas veces nos dejamos llevar por la emoción y contratamos cosas o servicios que rara vez usamos, y que mensualmente merman nuestra cuenta de banco. Si es así,
  • Nada de antojitos por un tiempo: si al revisar tu estado de cuenta notas que te estás consintiendo demasiado, ponle un alto. Está bien darse un gusto de vez en cuando, pero no lo vuelvas un hábito. Setenta, ochenta o cien pesos podrían no parecer mucho en el momento, pero si los multiplicas por diez o quince veces al mes se vuelve una lana.
  • Cuidado con los gastos hormiga: desde una ‘boleada’ hasta la propina, pasando por los dulces y botanas, estos minigastos poco a poco sangran nuestras finanzas hasta acabar con una buena fuente ahorro.

Si aplicas esto en poco tiempo te darás cuenta en qué gastas y cuánto tienes. Aprovecha esos ajustes para hacer un ‘guardadito’, pero no lo dejes en el banco o en una alcancía, mejor utiliza herramientas de inversión como piggo para alcanza una meta más grande.

Después de todo ya has dado el primer paso.

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