DF: el gran sismo que viene…

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En México, D.F., un temblor con magnitud cercana a 7.7 grados puede ocurrir hoy, en 10, o en 20 años. La llamada Brecha de Guerrero podría ser el epicentro, porque desde 1911 no libera energía. De ocurrir el sismo, específicamente entre los puertos de Acapulco y Zihuatanejo, en un minuto el DF se vería impactado. Un sismo es la ruptura de la corteza terrestre que se produce por los movimientos muy lentos de las placas de la Tierra.

En el primer semestre de 2010, en la República Mexicana han ocurrido unos 1,400 temblores, todos de baja magnitud. El 90% de los sismos en el país ocurren frente a las costas del Pacífico, lugar donde se juntan las placas llamadas de Cocos y de Norteamérica, que se mueven una contra la otra a razón de 6 cm por año. En 20 años puede acumularse energía suficiente para desplazarlas hasta 1.20 m, lo que se necesita para producir un sismo de magnitud 7.

De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional (SSN), sismos por arriba de 8 grados sólo ocurren entre 18 y 25 en todo el mundo, cada año. La Ciudad de México ha sufrido sismos en toda su historia, pero un sismo destructivo como el de 1985 ocurre solamente dos o tres veces en cada siglo.

Si el epicentro del sismo que viene está a 300 kilómetros de distancia, entre Ixtapa y Acapulco, tardará casi un minuto en llegar al DF. El problema con el DF es que la duración y la intensidad del movimiento es mayor, incluso que en la zona del epicentro. En una zona blanda, como Iztapalapa o la colonia Roma, el sismo se sentirá 40 veces más que en zona rocosa, como ciudad Universitaria o San Jerónimo.

Los temblores suelen ocurrir a profundidades de cinco a 30 km bajo la superficie de la tierra. En el DF se cuenta con un Sistema de Alerta Sísmica. Las ondas iniciales de un temblor viajan en promedio a siete kilómetros por segundo. Al estar a 300 kilómetros de la zona del epicentro, la alarma sísmica proporciona a la ciudad de México aproximadamente un minuto de ventaja.

La alerta sísmica tiene 12 estaciones sismo sensoras en la costa de Guerrero, que estiman el pronóstico de magnitud de la actividad sísmica local y lo envían por radio hasta la estación central de registro en el DF. En consecuencia, anticipar el sismo es posible, porque las ondas de radio son más rápidas que las ondas sísmicas.

Al inicio de un sismo fuerte se generan dos ondas principales: la onda “P” o primaria y la onda “S” o secundaria. La onda “P”, primera en generarse, viaja a una velocidad de 4km/s. En el instante en que esta onda es detectada por un instrumento de medición (acelerógrafo) y se corrobora la magnitud del sismo, éste emite una señal de radio que viaja a través de torres de comunicación ubicadas en El Veladero y El Alquitrán, en Guerrero y en el cerro Chichinahutzin, situado en Morelos. Las ondas “S” viajan a una velocidad de 8 km/s. Generadas en las costas de Guerrero, oscilan entre 50 segundos y un minuto en llegar al DF, según el epicentro del terremoto. Las ondas “S” son las más destructivas.

Hay un mapa con el trazo de las zonas sísmicas. El D.F. se clasifica en tres zonas: Zona I, que es la zona de lomas donde no alcanza a llegar el lago; Zona II que es una franja intermedia con un terreno un poco más firme (por ejemplo, los Viveros de Coyoacán), y Zona III que es propiamente la zona del lago. Cada zona tiene su propio reglamento, de modo que para construir en la Zona III se necesitan elementos de construcción mucho más firmes y fuertes que para la Zona I.

Se puede confiar en el ojo humano para determinar la zona. Por ejemplo, en cuanto al inmueble que se está ocupando, algunas señales son: la aparición de cuarteaduras de forma diagonal en los muros; que los vidrios se estrellen sin motivo aparente; que las puertas suelen atorarse cuando se intentan abrir; la aparición de manchas de humedad en paredes que desprenden la pintura, y una inclinación en la estructura.

Por otra parte, las construcciones que corren riesgo son aquellas muy viejas y a las que no se les reforzó la estructura. Por tanto es importante reestructurar las edificaciones; revisar los planos de las nuevas construcciones que se hicieron después de 1986; realizar simulacros en casa de noche y con la luz apagada; tomar decisiones sobre salir o quedarse dentro; ubicar zonas seguras dentro de la casa. Subir a las azoteas funciona, siempre y cuando los tanques de gas estén sujetados al piso o a la pared.
También se puede recurrir a las oficinas de Protección Civil de las delegaciones del DF. En estas oficinas hay personal que puede hacer una valoración del inmueble. El servicio es gratuito. Alternativamente, se pueden contratar los servicios de un Director Responsable de Obra, quien está preparado para realizar dictámenes sobre las condiciones de una construcción.

En cuanto a prepararse con simulacros, el Sistema Nacional de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación imparte pláticas a la sociedad sobre qué hacer antes, durante y después de un sismo. En su página de Internet invitan a estas pláticas informativas gratuitas el segundo y cuarto martes de cada mes, durante todo el año, en un horario de 12:00 a 14:30 horas.

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