¿Qué tan difícil es que alguien porte un arma en el metro?

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De los 39 equipos adquiridos (detectores de metal y máquinas de rayos X) por el Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC) para reforzar la seguridad de los usuarios, hoy en día solo quedan en la red 35 arcos y 37 dispositivos de rayos X, y los demás operan a medias debido a averías y falta de mantenimiento, indicó este organismo en respuesta a una solicitud de transparencia.

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Estos equipos sirven para detectar a personas que ingresan a la red de transporte llevando consigo objetos metálicos que pudieran servir para agredir a los usuarios, entre ellos, armas blancas y de fuego.

Mientras esto sucede, los robos con arma de fuego al interior de los trenes son cada vez más frecuentes, especialmente en la línea B del Metro. Los delincuentes simulan ser pasajeros y una vez que el tren se pone en marcha, comienzan a despojar de carteras y celulares a los pasajeros. Los afectados regularmente aseguran que no es posible denunciar el hecho, ya que no se encuentra ningún policía en los torniquetes, o simplemente lo pasan por alto y no hacen nada.

Hasta hoy, ya suman cuatro los asaltos en los últimos seis meses que son denunciados por los usuarios de la línea B del Metro. El 5 de septiembre, un grupo de delincuentes a bordo uno de los vagones exclusivos para mujeres robaron a las pasajeras cuando el convoy estaba en marcha entre las estaciones Tepito y Garibaldi. En julio, hombres armados que simularon ser pasajeros ingresaron y robaron a los usuarios entre las estaciones San Lázaro y Flores Magón. Y en mayo, otros sujetos robaron a los pasajeros entre las estaciones Olímpica y Plaza Aragón.

Tecnología sin mantenimiento y recursos insuficientes

Tras la balacera registrada en la estación Balderas, el STC Metro adquirió 30 equipos de la empresa Athena GS3 de México, S. de R.L. de C.V. a un precio unitario de 589 mil 276 pesos. Tres años después, compró nueve más a Corporativo DESCI, S.A. de C.V. a un precio de 996 mil 440 cada uno. En total, el organismo erogó más de 26.6 millones de pesos para adquirir 39 arcos detectores de metal con sus respectivos equipos de rayos X que hoy, o no se encuentran en las instalaciones del Metro, o no sirven o de plano solo son meras figuras decorativas.

Y aun si todos sirvieran, serían insuficientes para monitorear a los más de 4.5 millones de pasajeros que todos los días se desplazan por alguna de las 12 líneas con que cuenta la red.

De hecho, el proyecto original para reforzar la seguridad en las instalaciones del Metro contemplaba la compra de 350 equipos para cubrir las 195 estaciones del sistema de transporte. Al final sólo se adquirió una décima parte que se distribuyó en apenas 29 estaciones.

Los arcos detectores de metales no son los únicos que presentan fallas. De las cuatro mil cámaras de videovigilancia que existen para monitorear las instalaciones del Metro, funcionan únicamente dos mil 545. Las restantes presentan alguna avería, informó la dependencia en respuesta a otra solicitud de información.

El llamado “Big Brother” del Metro en realidad es un ente tuerto debido a la falta de recursos para su funcionamiento óptimo. Mientras que en el año 2013, el organismo erogó 22 millones de pesos en servicios de mantenimiento preventivo y correctivo a la Red de Comunicaciones y Servicios [conocida comúnmente como sistema de videovigilancia], en 2014 el monto bajó a 9.9 millones. Y aunque en 2015 volvió a subir a 14.8 millones, al año siguiente el organismo no contempló presupuesto alguno para este fin.

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“A partir del mes de enero de 2015, disco Sistema de videovigilancia no ha recibido mantenimiento preventivo y correctivo, ni recursos para continuar su operatividad; aunque el mayor problema que enfrenta el CCTV radica en que mucha de la infraestructura instalada, aunque funcional, está por cumplir su tiempo de vida útil, presentando un desgaste que  genera fallas, las cuales son cada vez más difíciles de atender por ser equipos fuera de línea de producción, por lo cual no se cuenta con el soporte técnico y refacciones adecuadas incrementando el riesgo de averías”, revela el informe de principios de año.

Apenas este año, el STC volvió a invertir casi 4 millones de pesos para la reparación de módulos y switches así como otro medio millón en servicios de mantenimiento al Videowall de la Red de Comunicaciones  y Servicios.

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