Disminución de nubes acelera deshielo en Groenlandia

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La disminución de la cobertura nubosa en los meses de verano boreal ha acelerado el deshielo en Groenlandia, según un estudio británico publicado el miércoles 28 de junio en Estados Unidos.

Desde hace veinte años, las nubes son cada vez menos abundantes sobre Groenlandia en los meses de verano, lo que incrementa la incidencia de los rayos solares y aumenta el recalentamiento de los glaciares y de la masa de hielo, explican los investigadores, cuyos trabajos aparecen en la revista estadounidense Science Advances.

Basándose en datos de satélites de observación y en modelos climáticos, estos científicos han observado que la reducción del uno por ciento de la cobertura nubosa en verano se tradujo en el derretimiento de 27 mil toneladas de hielo suplementarias en Groenlandia, un volumen equivalente al consumo anual de agua de todos los hogares estadounidenses.

Groenlandia habría perdido en total cuatro millones de toneladas de hielo desde 1995, lo cual representa el factor más importante del ascenso del nivel del mar, según los científicos.

El impacto de un incremento de las radiaciones solares en verano explica cerca de los dos tercios del deshielo de Groenlandia de las últimas décadas”, señala Stefan Hofer, investigador del departamento de ciencias geográficas de la Universidad de Bristol en Reino Unido y principal autor de este estudio.

“Hasta ahora pensábamos que el deshielo de Groenlandia era causado exclusivamente por el aumento de las temperaturas y sus efectos”, explica.

“Nuestra investigación muestra sin embargo que hay algo más que el aumento del mercurio en el Ártico, y que el cambio en la cobertura nubosa no es una anomalía, sino un fenómeno que se produce todos los veranos desde las dos últimas décadas, lo que nos ha sorprendido mucho”, añade el científico.

En la circulación de las corrientes atmosféricas se producen cambios que explican que en verano haya menos nubes en el cielo sobre Groenlandia, resume el profesor Jonathan Bamber de la Universidad de Bristol y presidente de la Unión Europea de Geociencias (EGU), coautor de la investigación.

“Los cambios de las grandes corrientes atmosféricas en verano son particularmente pronunciados en el Ártico y en el norte del Atlántico”, explica.

“La amplitud del cambio de circulación de estas corrientes no tiene precedentes en los anales que se remontan a 1850 (…) y está vinculada con las débiles extensiones de los hielos de Groenlandia en verano”, indica Bamber.

La extensión media de los hielos que flotan en el océano ártico era de unos 10.1 millones de kilómetros cuadrados en 2016, la superficie más pequeña que se ha medido desde el comienzo de las observaciones por satélite en 1979, según el Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve.

AFP

Fuente: Heraldo de México

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