El antiguo convento de la Encarnación

  • Compartidos
 en Entretenimiento, Finsemaneando

Secretaría de Educación Pública

República de Argentina 28
Tiempo de recorrido: 30 minutos
Horario: Lunes a viernes de 9 a 20 horas

Ocupa el edificio que fue en tiempos de la Colonia el convento de la Encarnación, fundado en 1594 para españolas y criollas por monjas concepcionistas. El templo, iniciado en 1639, fue dedicado en 1645. Con campanario recubierto de azulejos y “de bóvedas y fábrica suntuosa”, como dice el cronista novohispano fray Agustín de Vetancurt, fue costeado, con 100 mil pesos que constituían una fortuna, por Álvaro de Lorenzana. Durante algún tiempo, ya en el siglo XX y debido a la vocación latinoamericanista del entonces secretario de Educación, José Vasconcelos, que también explicaría el cambio de nomenclatura de las calles de la zona aledaña, nombradas desde entonces como las repúblicas del subcontinente, ahí funcionó la Biblioteca Iberoamericana (Luis González Obregón 18), que fue trasladada en 1989, instalándose en su lugar oficinas de la Secretaria. En los años veinte, Roberto Montenegro pinto dos murales en su interior sobre la unión latinoamericana.

El claustro, del siglo XVIII, es obra de Miguel Costanzó, el más aguerrido de los neoclásicos. Sus enormes proporciones, en las que se acomodaban las casitas individuales de las monjas, quienes disponían de una y hasta dos sirvientas, sorprendió con razón a la Marquesa Calderón de la Barca cuando lo visito en 1840 hasta llegar a decir: “Este convento, en realidad, es un palacio” y comunicarles a las monjas que, de todos los conventos que había visto en Europa y en México, el de la Encarnación era “el mas grande y magnifico de todos”.

Transferidas las monjas a San Lorenzo en 1861, el convento alojo diversas escuelas, hasta que, al fundarse la Secretaria de Educación Pública en 1921, José Vasconcelos decidió ocuparlo para sede de la nueva dependencia. El ingeniero fue Federico Méndez Rivas y los escultores Manuel Centurión e Ignacio Asúnsolo. Del último son las figuras de Apolo, Minerva y Dionisio en la fachada principal. De Centurión, las alegorías de México, España, India y Grecia del primer patio, así como los relieves alusivos a las artes del segundo.

En los corredores, Diego Rivera pintó, entre 1923 y 1928,235 tableros que ocupan 1,585.14 metros cuadrados. Deteriorados por el tiempo, se restauraron en 1993 y hoy nuevamente lucen su colorido. De acuerdo con los temas abordados, Rivera titulo al primero el Patio del Trabajo y al segundo el Patio de las Fiestas.

El corredor del primer piso o planta baja es el dedicado específicamente al trabajo. Desde el punto de vista plástico, puede afirmarse que se trata de una exploración, particularmente lograda, en la estructura de una compleja composición. Por solo mencionar algunos casos, nótense, empezando por la derecha, los arcos y los maderos del panel Entrada a la mina, o el trabajador que reproduce la figura de una Crucifixión mientras lo revisan, en el panel Saliendo de la mina. Como ejemplo del sentido del movimiento que distinguirá a Rivera, hay que ver El trapiche del corredor norte, donde los trabajadores parecen danzar. En el cubo del elevador, resalta El baño de Tehuantepec y, por el manejo de la línea curva, la Escena de mercado. Un complicado y perfecto juego de pianos, en Los tejedores, y Los tintoreros, ambos también en el corredor norte.

En el pasillo de enfrente, el sur, destacan dos páneles que han sido juzgados como excepcionales, La liberación del peón y La muestra rural, ambos con temas vinculados ya a la Revolución Mexicana. También con un gran ritmo, La fundición: Abriendo el horno. En este pasillo arranca la escalera que también fue decorada por Rivera con murales dedicado al paisaje de México.

El segundo nivel del Patio del Trabajo fue dedicado a las tareas intelectuales. Entre las grisallas que representan La Química, La Medicina, La Geología, La Electricidad o Los Rayos X, destaca el fino humor de El trabajo, en que una diosa de varios brazo a la manera hindú, sostiene una hoz y un martillo, símbolos a la vez del esfuerzo creador y del comunismo. Por cierto que es notable que en muchos de los murales de la Secretaria, Diego incluyó, junto a su firma, y como serial de su filiación al Partido Comunista en aquellos años, el emblema de la hoz y el martillo en pequeñas dimensiones.

En el cubo de la escalera del tercer nivel, en el panel titulado El pintor, el escultor y el arquitecto, este último está representado con el que Rivera consideraba uno de sus mejores autorretratos. En este nivel, vale la pena mencionar, por el significado que tiene para la propia obra riveriana, que la grisalla dedicada a la pintura incluye cuatro elementos: el sol, como representación de la luz, el arcoiris que aporta el color, el hombre y la geometría. Es una expresión sintética de su concepción (y su práctica) de la pintura.

Si pasamos en este tercer nivel al segundo patio, el llamado de las Fiestas, lo primero que encontramos en el corredor sur es el panel titulado El arsenal, en el que la figura central es un retrato de Frida Kahlo repartiendo armas a los revolucionarios, y también puede reconocerse, en el extremo Izquierdo del mural, el rostro del pintor David Alfaro Siqueiros. En general, este nivel está dedicado al Corrido, que se representa en los letreros que coronan y entrelazan los murales.

Descendiendo al segundo nivel del Patio de las Fiestas, se encuentran los escudos de los estados de la república, pintados por Jean Charlot y por Amado de la Cueva. En el primer nivel de este patio encontramos los motivos que le dieron nombre: La danza del venado, La fiesta del maíz, Mítines del 1° de mayo. En Día de muertos aparece ya la que será una típica composición del artista, con sus planos geométricos y la aglomeración de las figuras. En lo temático, se distinguen en el rectángulo superior, la trilogía popular: el campesino, el soldado revolucionario y el obrero, así como la trilogía negativa (acompañada aquí, obviamente por necesidades de la composición, por una cuarta calavera) integrada por el clero, el militarismo y el capitalista. Notables par su colorido y perfecta composición, son Viernes de Dolores en el canal de Santa Anita y La danza de los listones.

En el muro norte del Patio de las Fiestas colaboraron otros dos pintores. Jean Charlot con Lavanderas y Los tamemes (Los cargadores); Amado de la Cueva, con El torito y La danza de los Santiagos.


* La ciudad de México, Guía del Centro Histórico, México,1997


Recent Posts