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El rastro de una serpiente que se convirtió en río…

febrero 10, 2009
boletín temático

El rastro de una serpiente que se convirtió en río…Ndareje, río Lerma *

2Ndareje, río Lerma *

En el cielo de lo que hoy es el valle de Temascalcingo, en el Estado de México, una mañana de luz se vio sobrevolar un águila en cuyo pico se distinguía una gran serpiente.

Unos pobladores del lugar llamados jñatjo admiraban el brillo y la belleza del ave, lo mismo que el ritmo de su vuelo.

-¿Qué trae esa ave en el pico, padre?

-Una serpiente.

-¡Y tú deberás mantenerte siempre lejos de ellas, si las encuentras en tu camino! -agrego su madre-.

– ¿Y si se tratara de una serpiente buena? -preguntó el niño.
 
-Pues si tu lo deseas, hijo, quizás se te conceda.

-¡Pero no intentes averiguarlo, hijito! -insistió entonces la madre.

-iMmmm! Yo quiero que esta sea buena y no nos haga ningún daño.

-Pues concéntrate en ese deseo, hijo -le recomendó su padre-.

– ¡De todos modos -insistió la madre-, no te acerques ni a esta serpiente, si el águila llega a posarse por aquí y a soltarla, ni te acerques nunca a ninguna otra, hijo!

Jñatjo significa “los que hablan o existen”. Tiempo después pasarían a llamarse mazahuas, cuando llegaron a ser reconocidos ya como dueños de los venados de la región. Los jñatjo de esta historia estaban muy contentos porque el águila pudo llegar
a posarse en su tierra, debido a que los otros pobladores del valle, los otomíes, no la habían atravesado con sus saetas. Porque “otomí” quería decir exactamente “flechador de pájaros”, y bien que los otomíes del valle, de haberlo querido, hubieran podido hacerlo.

Pero también los hombres de esta tribu, que andaban cazando en el bosque, se habían maravillado ante 1a vista del águila que en su pico llevaba una extraña serpiente, a1 parecer más viva que si estuviese en libertad.

– ¡Espera, hermano! -le dijo el que parecía el jefe de los cazadores a otro, que había tensado su arco hacia el ave-. ¡Esa serpiente viva en el pico del águila puede ser un prodigio que debemos respetar!

3Como venía cansada de su largo vuelo, tanto los jñatjo como los otomíes pudieron ver que pronto el águila se quedó dormida sobre 1a gran piedra que había escogido para posarse. La serpiente, que resu1tó ser una impresionante vibora de cascabel, aprovechó esa situación para abandonar 1a boca del águila y descender hasta el terreno plano, en dirección contraria a los grupos humanos que 1a observaban.

-¡Mira, madre! ¬ exclamó el niño jñatjo ¬ ¡No quiere atacarnos ni a nosotros ni a los otomíes! ¡Es una serpiente buena!

Una vez en la llanura, el ofidio comenzó a deslizarse por el suelo, moviéndose como es 1a costumbre de estos reptiles, pero describiendo, en su caso, curvas muy espaciosas.

A la potente 1uz del sol, el rastro que 1a serpiente iba dejando a través del valle era cada vez más amplio, brillaba como si fuese de agua. Y he ahí que de pronto fue de agua y los jñatjo y los otomíes fueron a comprobarlo.

– ¡E1 rastro de la serpiente es ahora un río! ¡Es el prodigio que esperábamos a1 observar que no venia muerta ni herida en el pico del águila -exclam6 el jefe otomí.

– ¡Es el prodigio que tu deseabas que ocurriera, hijo, a1 desear que fuera esta una serpiente buena! -gritó el padre jñatjo.

– ¿Quieres decirme así, jefe jñatjo –preguntó con gesto desconfiado el jefe otomí-, que piensas que 1a serpiente se ha convertido en agua para ustedes?

– ¡Eso es exactamente lo que quiero decirles a tí y a los tuyos, jefe otomí! Aunque, por lo que te hemos escuchado decir, al haber advertido que la serpiente no venia muerta ni herida en el pico del águila, también tú crees que ella ha obrado este prodigio para ustedes.

Los dos jefes entendieron que la serpiente no había escogido a ninguna de las dos tribus en particular para prodigarse sobre ella, sino que había deseado hacerlas a las dos beneficiarias de su esencia convertida en agua.

Después de haber hecho sacrificios en las riberas, que de pronto habían comenzado a llenarse de una variada vegetación y a poblarse con muchas especies de pájaros cantores, los jñatjo y los otomíes trajeron todas sus pertenencias de donde las tenían, para levantar sus ciudades al amparo de aquellas grandes aguas, que llamaron Ndareje. Las tierras de las orillas pronto fueron las mas fértiles de cuantas los pobladores de antaño hubieran conocido, y de tal modo las dos comunidades comenzaron a experimentar un desarrollo signado por la alegría en el trabajo, en el intercambio de sus productos y en la convivencia.

Al fondo de este paisaje, poco a poco crecía la montaña que un día fue el águila y que los del lugar nombran hoy Ndaxini. Este nombre quiere decir “cabeza de águila”, pues se sabe que en su centro permanece, aun dormida, el ave que aquella vez trajo la buena ventura desde el Cielo.

Actualmente, los hijos y los nietos de quienes esto presenciaron, siguen llevando ofrendas de flores, granos y frutas tanto a la montaña como al río, que hoy tiene el nombre de río Lerma.

Referencias
Garduño Cervantes, Julio, “Temascalcingo. Monografía municipal”, en José Rogelio Álvarez (comp.), Leyendas mexicanas, 2, Editorial Everest, S. A., León, 1998.

Enciclopedia de los municipios de México, “Temascalcingo”, Secretaría de Gobernaci6n, www.e-local.gob.mx/wb2/ELOCAL/ EMMmexico.

* Leyenda mexiquense
Andrés González Pagés, Leyendas del Agua en México, Jiutepec, Morelos: IMTA, 2006.

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