En camino a la ‘pobreza franciscana’

Enrique Quintana es economista egresado de la UNAM, se ha dedicado al periodismo y al análisis económico desde 1984. Hoy compartimos su columna publicada en El Financiero.


Hace una semana exactamente, el Jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, señaló ante la American Chamber, que había que tomarse en serio la expresión del presidente López Obrador respecto a que, de ser necesario, se pasaría de la austeridad republicana a la ‘pobreza franciscana’.

Los datos que el viernes pasado dio a conocer la Secretaría de Hacienda respecto a las finanzas públicas, parecen empezar a dibujar esa mudanza a la túnica de sayal y las sandalias.

Permítame poner algunos números relevantes y luego algunas reflexiones.

1-El gasto público total ejercido en los dos primeros meses del año ascendió a 897 mil 160 millones de pesos. Esta cifra es 7.7 por ciento inferior en términos reales a la erogada en el mismo periodo de 2018. Es decir, se gastaron 74 mil 844 millones de pesos menos (a precios de este año). O, si lo quiere ver de otro modo, el sector público mexicano dejó de gastar o pagar 1 mil 268 millones de pesos por día en enero y febrero.

2-En el Presupuesto de Egresos aprobado por la Cámara de Diputados ya se había incorporado la austeridad republicana. Bueno, pues lo ejercido en los dos primeros meses del año está 7.8 por ciento por debajo de lo programado. Es el camino a la ‘pobreza franciscana’… de aquellos a los que el gobierno paga.

3-Otra comparación interesante es el porcentaje de avance del gasto en los primeros dos meses. De acuerdo con el Presupuesto, el gasto programable sujeto a control, es decir, sin costos financieros, pensiones y participaciones, tenía el año pasado un avance de 17.2 por ciento respecto al total anual. En 2019, ese grado de avance es apenas de 14.5 por ciento.

4-Hace un mes le comentamos en este espacio que hubo una cifra alentadora en enero, cuando se observó un crecimiento de la inversión pública de 14.4 por ciento en términos reales. En febrero la cifra es triste, pues hubo una caída de 26.6 por ciento en términos reales, con lo cual, los datos acumulados de los primeros dos meses indican un retroceso de 5.8 por ciento. No hay más inversión pública.

5-Tal vez pudiera pensarse que el gasto tuvo que apretarse porque los ingresos se cayeron. No del todo. El calendario fijaba ingresos presupuestales de 885 mil millones de pesos para el primer bimestre. Se obtuvieron 854 mil millones. Es decir, 31 mil millones menos de lo previsto, pero el ajuste al gasto presupuestado fue de 76 mil millones de pesos.

Hay más datos, pero dejemos la revisión hasta aquí.

Diversos exfuncionarios del área hacendaria, con quien he conversado, no se sorprenden de que el gasto avance lentamente. Es usual que pase eso al comenzar una nueva administración.

El riesgo es que un fenómeno coyuntural eventualmente se instale como algo permanente a lo largo del año.

Y, el problema es que el efecto económico del lento arranque del gasto público es diferente en una economía que venía creciendo a 3 por ciento, como en el cuarto trimestre del 2012, a una que pareciera moverse de la desaceleración al estancamiento, como sucede ahora.

Concluyo reiterando lo que aquí le he comentado con insistencia: se requiere una política contracíclica si no queremos que nos lleve la… recesión.

Sin dejar de admirar a la orden de los franciscanos, creo que hoy el país no necesita pasar de la austeridad a la pobreza, sino en todo caso, aprovechar la austeridad para generar más riqueza a través de la inversión.