En sigilo buscan desmantelar derechos de la población

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Con disimulo el presidente de México encargó a un aliado suyo redactar una reforma que desmantela en sigilo protecciones legales que ha ganado la población, así como el fortalecimiento del frágil estado de derecho, revela un reportaje de The New York Times del viernes pasado.

En el reportaje de Azam Ahmed, en el que colaboró Paulina Villegas, se relata que la iniciativa legislativa de un aliado de Enrique Peña Nieto, César Camacho, plantea una reforma al Código Penal y a los procedimientos penales, misma que aún no ha sido aprobada por el Congreso.

La relevancia de la información radica en que mientras la marca país impulsada por Peña, así como los cambios en el área de relaciones exteriores, han enfatizado el discurso del respeto a los derechos humanos, en casa parece cocinarse lo contrario.

A partir de esa iniciativa se pretende desmantelar sigilosamente protecciones legales para la población, lo que se ha arropado como una reforma de carácter penal, teniendo como sustento los problemas que ha presentado el sistema penal acusatorio, en el que EEUU ha invertido varios millones de dólares.

De acuerdo con el NYT la propuesta de reforma permite al gobierno detener a sospechosos durante años antes de que empiece un juicio. Asimismo, faculta a la policía a armar casos a partir de rumores y testimonios sin sustento. También, permite que fiscales usen evidencia obtenida por medio de la tortura. Por últino, fuerza a quien es acusado a ofrecer la evidencia que lo exculpe.

En lo que se refiere a fortalecer el frágil estado de derecho, la reforma viene como una legislacion de seguridad interior, so pretexto de regular la actuación de las fuerzas armadas en lo que durante varios años se ha denominado la guerra contra las drogas.

En el Times se plantea que dicha vertiente viene como “una ley que abriría la puerta a que el Ejército y otras ramas de las fuerzas armadas participen en la implementación de la seguridad interior”. El problema es que con ello “se abandonarían los esfuerzos para entrenar a la fuerza policial“.

Por otro lado, “extiende los poderes oficiales de las fuerzas armadas para que incluyan ciertas funciones policiales, como ejecutar órdenes de arresto, intervenir comunicaciones privadas, revisar escenas de crímenes y llevar a cabo tareas de inteligencia”.

La reforma ha sido tan poco publicitada que son incluso jueces, académicos, especialistas y organizaciones no gubernamentales tienen conocimiento de ella, asegura el Times.

Con base en The New York Times

Reportaje completo da click aquí

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