El pueblo mexicano se distingue por no respetar leyes, instituciones ni personas. El ciudadano medio tiende a hacer lo que le viene en gana: se estaciona donde está prohibido; busca cómo no pagar impuestos; ignora disposiciones gubernamentales; fuma en locales cerrados; se inserta en las colas; etcétera.
En consecuencia, no lleva a cabo trámites tan simples como pagar el predial a tiempo, renovar su credencial de elector u obtener la tarjeta de circulación “con chip.” El resultado está a la vista:
Interminables colas en los últimos días de plazo. En mayo de 2010 se estableció que los automóviles registrados en el DF tendrían la obligación de obtener tarjeta de circulación con “chip inteligente,” que se empezaron a emitir en 2008 en vehículos nuevos. Se estableció como plazo el segundo semestre del 2011. Al llegar esa fecha pocos automovilistas no habían cumplido, por lo que el GDF amplió el plazo hasta diciembre. En enero de 2012 el secretario de Trasportes y Vialidad informó que l.8 millones no han obtenido el documento y abrió el plazo hasta marzo, ahora con el incentivo de que si no se cuenta con él se deberá pagar el impuesto de tenencia.
Lo dramático del caso es la susodicha tarjeta tiene vencimiento de tres años; de modo que los ciudadanos cumplidos debemos volver a efectuar el trámite, consistente en llevar la factura original, constancia de domicilio, identificación y pagar de nuevo. Los morosos, en cambio, disfrutaron de año y medio de prórroga, que les salió gratis de derechos, y tendrán tres años o más para reponerla.
Es injusto. Lo correcto sería que los que no la obtuvieron a tiempo deberían pagar tenencia; se les debería negar la verificación como se determinó en 2010; debería multárseles por no verificar y llevarlos al corralón por lo mismo.
Pero no. ¡¡¡
Hay que proteger el prestigio político del jefe de gobierno, de sus colaboradores y del Partido en vez de hacer que se cumpla la ley, aunque implique aplicar el paternalismo tal como lo inculcaron los frailes que acompañaron a los conquistadores españoles, impedir que los indios se civilicen y lo más importante: no perder votos ni presencia en el gobierno.
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