Entérate como erradicar la violencia contra la mujer desde la familia

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Entérate como erradicar la violencia contra la mujer desde la familia

Erradicar la violencia contra la mujer desde la familia es posible.

Desde antes de nacer, nuestra familia y la sociedad en general comienzan a formularse una serie de expectativas como el color con el que se nos vestirá, la decoración de las habitaciones, el tipo de juguetes con los que se nos permitirá jugar. Así como los comportamientos y “reglas” que debemos seguir dependiendo de si somos niñas o niños.

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Estos comportamientos y actitudes aprendidos durante nuestra infancia en el espacio familiar, refuerzan los roles de género que definen lo que es ser una mujer y un hombre.

Erradicar la violencia contra la mujer fomentando nuevos conceptos

Bajo esta idea de que la mujer debía ser la principal o única responsable de la crianza de las hijas e hijos, muchas mujeres decidieron quedarse en casa y abandonar su desarrollo profesional, contribuyendo a perpetuar la desigualdad existente entre hombres y mujeres.

Por fortuna, esta diferenciación de las tareas basada en los sexos está cambiando y hoy en día más mujeres y hombres buscan romper los roles y estereotipos que limitan su desarrollo como personas, ya sea en el ámbito profesional, como en el ámbito personal y familiar.

erradicar la violencia contra la mujer

Si bien hay rezagos de la cultura machista y patriarcal, hoy más que nunca se están produciendo diferentes modificaciones en el modelo tradicional de familia, los roles sociales de mujeres y hombres continúan evolucionando, dejando atrás viejas creencias ancestrales de que, al casarse, las mujeres deben dedicarse a “atender a su marido y sus hijos/as”.

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Cada vez más mujeres y hombres entienden que las relaciones de pareja no están —ni debe estar— basadas en la jerarquía, la sumisión, la autoridad masculina o la desigualdad, sino en la división igual de labores y responsabilidades.

Las falsas ideas de que “el hombre/esposo manda” quedaron atrás. Hoy todas las decisiones son y deben ser compartidas; las relaciones conyugales y familiares se están reconstruyendo bajo modelos democráticos.

Estos cambios no solo se están dando en beneficio de las mujeres y del ejercicio de sus derechos, sino que también están dando paso a hombres más felices y liberados que no tienen que cargar con todo el peso económico y de toma de decisiones, así como a familias más plenas en donde todas y todos sus integrantes ejercen por igual sus derechos, gozan de autonomía, y donde el reparto de labores, beneficios y oportunidades es equilibrado.

Fuente: CONAVIM


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