Escuelita del Vitoria, defensores de los Derechos Humanos

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En la Escuela para Defensoras y Defensores Jóvenes de Derechos Humanos (EDJDH) del Centro Fray Francisco de Vitoria, desde hace 15, se forman jóvenes de entre 18 y 29 años, donde la educación es popular (entre pares, horizontal, vivencial, adaptada a las necesidades de los grupos, no hegemónica ni adultocéntrica), y está enfocada en buscar la paz y defender los derechos humanos.

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El objetivo de La Escuelita, como se le conoce, es generar un espacio en el que los jóvenes puedan encontrarse, dialogar, discutir sobre las realidades que los están vulnerando y sobre qué realidad quieren generar. El propósito es que las y los participantes digan: “nosotros somos esto, somos estos y a partir de eso tengo derecho a ocupar el mundo bajo estos principios”.

Diana López Santiago, coordinadora del área de Educación, Promoción y Difusión del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, explica que La Escuelita surgió como una respuesta a la falta de espacios donde las inquietudes de los jóvenes y sus propuestas en derechos humanos fueran escuchadas. “Lo que hacemos es acompañar ese proceso de construcción de sujetas y sujetos en exigibilidad de derechos, pero sin ser un espacio tutelado, con una visión adultocéntrica o asistencialista”.

Cada sábado, de marzo a octubre, los participantes se reúnen de 10 de la mañana a 3 de la tarde. El curso se compone de bloques, en los que se abordan las metodologías y los enfoques de la educación popular, la educación para la paz y la educación para los derechos humanos, y cómo esos tres modelos se complementan entre sí.

Además, se abordan los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, así como los sexuales y reproductivos, los de la diversidad sexual, de las mujeres, las infancias, juventudes, personas adultas mayores, de quienes viven con alguna discapacidad o en situación de movilidad. Mientras que en un tercer bloque se aborda la seguridad para personas defensoras y otras herramientas como la no violencia activa. Después, los participantes deben presentar un proyecto de incidencia comunitaria.

Después de 15 años de actividad, más de medio millar de jóvenes han salido de los cursos de La Escuelita. Cada año el interés por participar es mayor. Antes los encargados tenían que salir a pegar carteles para anunciar la convocatoria, ahora ya sólo se hace difusión por redes y muchos de los participantes llegan por recomendación de boca en boca.

En marzo próximo, otros 45 jóvenes iniciarán su proceso para formarse como defensores de derechos humanos y, desde sus intereses y perspectiva, salir después a trabajar por los temas que les inquietan.

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