Evalúan mal educación en la ciudad de México

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Los habitantes de la ciudad de México evalúan mal la educación que en general se imparte en la metrópoli, pero están satisfechos con la que reciben en particular los miembros de su hogar.

Según los resultados de la primera encuesta de percepción ciudadana del programa ¿Cómo vamos, Ciudad de México? sólo una tercera parte de los encuestados considera que la educación en donde viven ha mejorado, pero 67 de cada 100 aprueban la educación que reciben los miembros de su hogar.

A su vez, 32% de los encuestados opina que la educación en el lugar donde viven mejoró; 29%, que sigue igual, y 29%, que empeoró. La percepción es casi idéntica tanto en el Distrito Federal como en el área conurbada.

Un porcentaje similar de hombres y mujeres (tres de cada 10) perciben que la educación sí mejoró. Por grupos de edad, los jóvenes son quienes más perciben una mejoría (44%), optimismo que disminuye en la población de mayor edad.

La población de ingresos altos se muestra más crítica con respecto a la calidad de las escuelas en la ciudad.

No le ven utilidad

Las respuestas son menos favorecedoras al preguntar a los citadinos su opinión sobre la utilidad de la educación, en especial la del nivel básico, para la vida.

Al respecto, 68 de cada 100 consideran que las primarias y secundarias de la ciudad no brindan a los estudiantes las competencias necesarias para enfrentarse a la vida.

Los habitantes del Distrito Federal son menos benévolos en su evaluación, y sólo 22% considera que las escuelas de nivel básico sí preparan a sus alumnos para el futuro.

De nueva cuenta, los jóvenes son quienes más creen que la escuela sí prepara para el futuro. Mientras que la tercera parte de ellos así lo piensa, sólo una cuarta parte de los adultos y una quinta parte de los ancianos opinan lo mismo.

Los más ricos también son más críticos en torno a la utilidad de la educación básica actual. Mientras que 31% de la población en el estrato más bajo cree que las escuelas sí dan al alumno la preparación necesaria para su futuro, sólo 19% de la población de mayor ingreso piensa igual.

Contentos con su formación

Pese a las opiniones anteriores, dos tercios de los capitalinos se declaran satisfechos con la educación que reciben los miembros de su hogar que asisten a la escuela. Mientras que sólo dos de cada 10 están descontentos con el servicio.

En el Distrito Federal como en el área conurbada del Estado de México el grado de satisfacción es similar.

Los hogares con hijos en escuelas privadas están más satisfechos que los hogares con hijos en escuelas públicas (76% y 67%, respectivamente).

Paradoja de las aspiraciones

Resulta extraño que los más pobres sean los que mejor evaluaron la educación en general, cuando es probable que sean ellos los que reciban una educación de menor calidad.

Este fenómeno no es propio de la Ciudad de México, incluso ha sido objeto de estudio en otras partes de América Latina.

Un estudio publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) demuestra que la falta de aspiraciones de los más pobres debilita su demanda por mejores servicios de educación, salud y protección social frente a otros grupos de mayor ingreso. Algo que se conoce como “paradoja de las aspiraciones”.

El Universal


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