Fortino Domínguez: Soy indígena y no creen que soy profesor universitario

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Fortino Domínguez, un indígena zoque de Guadalajara, bromea sobre sí mismo diciendo que “es una falla en el sistema”, aunque esta broma tiene un fondo de verdad.

No estaba programado, no estaba en el horizonte que yo estudiara y que fuera profesor de la Universidad de Guadalajara, soy parte de un 3%, no soy una constante, sino algo atípico, dice el educador.

Fortino Domínguez nació en el norte de Chiapas, cuando tenía 10 meses, el volcán Chichonal hizo erupción y generó caos en las zonas cercanas. Debido a esto, el padre de Fortino con su esposa y sus dos hijos pequeños emigraron a Guadalajara. Hablando muy poco español pudo salir adelante y logró que sus pequeños se graduaran de la universidad.

Él no nos enseñó a hablar la lengua zoque en su totalidad”, dice Fortino, “creía que si nos la enseñaba, nos iban a discriminar. Aunque no la aprendimos, nos discriminaron igual”.

Los principales ámbitos donde la familia vivió discriminación eran en los servicios médicos, el transporte público o la calle.

La discriminación es cotidiana. Entras a un supermercado y el policía te sigue con la mirada, piensa que vas a robar algo. Cuando era más pequeño sabía que en los centros comerciales no era bien recibido y por eso no iba, explicó.

La gente duda que Fortino Domínguez sea profesor de universidad, lo asocian generalmente con un albañil.

Explicó también que la gente de la comunidad en Guadalajara no habla zoque entre ellos por la calle, porque hay gente que les humilla.

La discriminación es cotidiana

Fortino Domínguez

Foto: www.udg.mx

En nuestro país existe un racismo estructural no sólo hacia los pueblos indígenas, sino a cualquiera de las minorías, estimulado por la desigualdad social que prevalece desde hace unas décadas, afirmó el maestro Fortino Domínguez Rueda, coordinador de la Cátedra de la Interculturalidad, organizada por la Coordinación de Vinculación y Servicio Social de la Universidad de Guadalajara.

En México la construcción de la nación mestiza nos hizo creer que el tema del racismo era una cuestión superada, pero infortunadamente eso no es cierto. Además, en un contexto de creciente desigualdad, el racismo tiende a aflorar y ser más fuerte. Dijo el académico en una conferencia de prensa

Este racismo se hace evidente en el escaso acceso que tienen grupos indígenas a la educación superior y a los servicios de salud, o en la vida diaria cuando una persona es despreciada o privilegiada por su lengua, su forma de vestir o por el color de piel.

Son procesos que se generan cotidianamente y, junto con la desigualdad, eso se convierte en un imaginario en el que hay cuerpos o vidas que valen más que otros. Si los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en 2014 no fueran indígenas de la montaña de Guerrero y fueran estudiantes de la zona de Satélite en Ciudad de México, no sé si hubiera pasado lo mismo, expresó.

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Con información de Mexico.com


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Comentarios

  • Javier

    No es novedad: Benito Juárez también era indígena, y no le creían que fuera Presidente de México; y Maximiliano era europeo, y no le creían que fuera Emperador de México.