Impuestos ambientales en México, asignatura pendiente

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En el país solamente se aplican a manejo de tierra, suelo y recursos naturales, productos petroleros y vehículos.

De los distintos países que aplican impuestos ambientales, México es el que percibe la recaudación más baja por este tipo de gravámenes, informó el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

En su recién elaborado estudio Impuestos Ambientales: explicación, ejemplos y utilidad, el CIEP comparó los impuestos fiscales que tienen implementados diferentes países; destacó que mientras Australia y Alemania recaudan en promedio 1.9% del Producto Interno Bruto (PIB) por estas cargas fiscales, en México esto representa sólo 0.1 por ciento.

Los impuestos ambientales tienen un fin extrafiscal; es decir, su intención primordial no es recaudar sino desincentivar alguna actividad que resulte contaminante, haciéndola más cara.

De acuerdo con el centro de investigación, el bajo porcentaje que representan los impuestos ambientales en México se debe a dos factores: el primero es que el esquema tributario nacional tiene menos cargas de esta categoría (sólo tres, mientras que en los países con mayor recaudación hay entre cinco y seis imposiciones fiscales) y el segundo es la cultura tributaria.

“Aunque hay muchos otros aspectos por considerar, desde culturales hasta el alcance y tasa de dichos impuestos, hay evidencia de que un sistema tributario con mayor énfasis en impuestos ambientales sí puede tener resultados positivos sobre la recaudación y el medio ambiente”, aseguró el CIEP en su reporte.

Carlos Cárdenas, especialista fiscal, precisó que la baja representación que tienen los impuestos ambientales en el PIB de México es debido a que éstos no existen como tal a nivel federal.

“En realidad son derechos que cobran los gobiernos estatales, hay algunos estados que los aplican y otros no, además no se aplican en igual medida; éstos están en la Ley Federal de Derechos, pero son muy acotados y limitados, no recaudan ni asustan a nadie; se necesita una política ecológica en serio”, aclaró.

Rafael Torres Raba, coordinador técnico de la Comisión de Desarrollo Fiscal 3 del Colegio de Contadores Públicos de México (CCPM), ejemplificó los impuestos ambientales a nivel local con el impuesto en la Ciudad de México que se aplica a las construcciones con más de 40 departamentos.

Sin embargo, dijo que la realidad es que al comparar a México con sus socios comerciales, este país se ha quedado rezagado en cuanto al desarrollo de estas cargas fiscales.

“Nos hacen falta impuestos ambientales respecto de la generación de basura; hay empresas y grandes corporativos que indirectamente contaminan con grandes volúmenes de basura”, comentó.

El centro de investigación destacó que los países en donde se han implementado son muestra de que al gravar una mayor cantidad de cuestiones ambientales la recaudación por este concepto incrementa y el país mejora su calidad ambiental.

Cárdenas coincidió en que una política ecológica real puede traer un beneficio dual.

Impuestos son importantes 
para la política pública

Rafael Torres Raba argumentó que si en México no existen más impuestos ambientales es debido a que no es tan sencillo desincentivar una actividad creando nuevos gravámenes y la creación de éstos puede ser complicada en términos de establecer la regulación específica para que el impuesto sea válido y se pueda cobrar.

De acuerdo con el CIEP, los resultados ya vistos en diferentes países —tanto en la recaudación como en el medio ambiente— deben ser evaluados y contemplados al momento de crear una política pública.

Lo anterior debido a que difícilmente un país en vías de desarrollo, en el que muchos de sus habitantes aún no cubren sus necesidades básicas, va a poder darle la misma importancia a temas ambientales que un país desarrollado que no cuenta con este tipo de problemas.

Sin embargo, Carlos Cárdenas comentó que al ser un tema de política pública debe tomarse una decisión analizada, pues tampoco se trata de crear un impuesto avanzado y agresivo.

Rafael Torres coincidió en que la intención tampoco es llenar la economía de impuestos, pues ello consistiría en un impacto a sus consumidores. Advirtió que lo más importante en estos temas es etiquetar de manera definitiva el destino de la recaudación que generen; sin embargo, destacó que esta situación se da muy poco en México.

Barreras para su creación

De acuerdo con los especialistas, si México es uno de los países que tiene menos impuestos ambientales y altos niveles de contaminación, la falta de desarrollo e implementación de estos gravámenes obedece a varias razones que van desde lo político a lo legal.

Para Carlos Cárdenas, la falta de implementación de este tipo de gravámenes se debe a que ningún gobierno quiere asumir el costo político que ello representa y no piensan en lo que es mejor para el país.

Enfatizó que, debido a que el gobierno ya no percibe el mismo nivel de ingresos petroleros, es crucial que se realice una reforma fiscal en donde los impuestos indirectos (entre ellos los ambientales) sean la base de la tributación.

Por otro lado, Rafael Torres destacó que este tipo de impuestos normalmente son confrontados por los particulares a través de la presentación de juicios de amparo.

Sin embargo, hay que recordar que la Suprema Corte de Justicia ha fallado en la mayoría de veces a favor de la autoridad fiscal y estos impuestos terminan siendo constitucionales.

“Los resultados son así porque los tribunales apoyan al Estado para la creación de estos impuestos, precisamente porque tienen la intención de desincentivar una actividad nociva que impacta en toda la sociedad”, explicó.

Se deben crear respetando 
la equidad

En el caso del impuesto a las construcciones que hay en la Ciudad de México, la Suprema Corte lo declaró inconstitucional e inequitativo, pues consideró que no hay una justificación válida si sólo se cobra a los grandes constructores. Por lo anterior, Torres Raba destaca parámetros necesarios: “No se pueden hacer distinciones entre grandes y pequeños contribuyentes, tiene que haber una justificación fundamentada que tenga que ver directamente con los niveles de contaminación que se consideró. Es importante que los legisladores tengan cuidado de plantear un impuesto que vaya acorde con los principios de la justicia tributaria que son la proporcionalidad y la equidad”, menciona.

Por lo anterior, aunque la tendencia en México y en el mundo es crear un impuesto con las características necesarias para que sean validados y respaldados por la Suprema Corte, es importante que todas las autoridades que participan en el desarrollo de estas leyes trabajen con los parámetros generales (como ocurre en otros países)”, acotó Rafael Torres Raba.

Fuente: El Economista

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