La corrupción… ¿somos todos?

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En las últimas semanas, el tema de la corrupción en México, ha sido un tema recurrente en los medios informativos nacionales y locales. Hace algunos años, las encuestas destacaban que los mexicanos consideraban a las corporaciones policías del país como las más corruptas, seguido de los partidos políticos, con índices del 89% y 85%, respectivamente.

En el 2013, el Inegi dio a conocer la Encuesta de Calidad e Impacto Gubernamental, en la que se refleja que el 77% de la población considera la corrupción en los gobiernos estatales como muy frecuente, y un 75% piensa lo mismo de los gobiernos municipales. Los datos anteriores, indican que la corrupción se ubica en el tercer lugar de los problemas que preocupan más a los mexicanos, con 48% y sólo detrás de la inseguridad-delincuencia que alcanzó 70% y el desempleo con un 51%.

La mayoría de los analistas afirman que los mexicanos no confían en sus instituciones ni en sus autoridades, mientras que, a la par, la democracia también ha ido perdiendo credibilidad y popularidad. De acuerdo con los resultados del Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía en México, 66% de los mexicanos cree que las leyes en el país se cumplen poco o nada, pues sólo 4% considera que las leyes se respetan en México, contra 29% que dice que no se respetan.

Según este informe, coordinado por el Colegio de México (a petición del INE), sólo el 34% de la población confía en las corporaciones de policía. De los encuestados, 54% refirió que de nada sirve denunciar ante el MP; y el 40% de quienes han recurrido a la autoridad dice que su experiencia fue mala. En cuanto a la confianza en los partidos políticos, sólo un 19% expresó su confianza sobre ellos, mientras que sobre los diputados la confianza es apenas del 17%.

En el Informe Barómetro Global de la Corrupción 2013, de la organización transparencia internacional, se señala que “México es un país de corruptos y corruptores”. Y de los datos aportados por encuestas, se concluye que en nuestro país el 91% de los habitantes considera que los partidos políticos son extremadamente corruptos, seguidos por los policías con 90%.

Por su parte, varios directivos empresariales aseguraron en el Foro Económico Mundial, que la corrupción en nuestro país es una práctica generalizada que se mantiene por las “fallas e ineficiencias” de los gobiernos, y su costo en México equivale al 9% del PIB; y que las empresas erogan hasta el 10% de sus ingresos en sobornos. Según el FEM, “la corrupción es el segundo factor más problemático para hacer negocios en México”.

Por ello, resulta interesante la opinión de la directora de INCIDE social, quien sostiene que esa (añeja) falta de confianza se refleja “en una ciudadanía truncada, constantemente frustrada, de muy baja calidad y crecientemente despojada de medios legales y pacíficos para ser escuchados e incidir en las decisiones que adoptan élites políticas y económicas de nuestro país, quienes mantienen y recrean la desigualdad, la pobreza, la discriminación y exclusión social”.

“Muchos sentimos que hay un agotamiento de los medios de participación y de protesta legales, por ineptitud y desinterés de los partidos políticos, de los gobiernos y de los poderes Legislativo y Judicial. Ello empuja a formas cada vez más violentas de protesta. Sin embargo, habría que mencionar que con frecuencia esas formas violentas son auspiciadas e incluso financiadas por políticos, como es lo que pasa con la presencia de anarquistas en marchas de la ciudad de México”.

La inestabilidad socio-política de Michoacán es el ejemplo más reciente de las nefastas consecuencias que provoca la corrupción gubernamental, al extremo de que las encuestas arrojan resultados tan inesperados, como el siguiente: “que la mayoría de la población apoya la justicia por propia mano, debido a la violencia que enfrentan los pobladores y que ha dado lugar incluso a fenómenos como los grupos de autodefensa”.

Fuente: Gerardo Cortinas Murra | El Diario Lealtad a Chihuahua


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