LA ÉPOCA DE LOS CAUDILLOS

Publicado el 1 noviembre, 2010

En 1919 Venustiano Carranza logró consolidar su poder. Estados Unidos había reconocido su gobierno y sus enemigos principales estaban vencidos: Zapata fue asesinado alevosamente en Chinameca y Villa, derrotado por Obregón, vio reducida su gloriosa División del Norte a un puñado de fieles guerrilleros. Después de nueve años de guerra y más de un millón de muertes, la nación parecía en caminar hacia la paz- Al terminar su mandato presidencial, Carranza quiso designar como su sucesor a un civil, el ingeniero Ignacio Bonillas, pero el general Obregón, que esperaba ser presidente, se reveló en contra de Carranza y lanzó el Plan de Agua Prieta. El Jefe del Ejército Constitucionalista trató de huir, pero fue muerto en Tlaxcalantongo, una pequeña aldea en la sierra de Puebla. No hubo oposición en las elecciones en que Obregón se postuló a la presidencia.

Antes un brillante militar y ahora un político perspicaz, se dedico a la pasificación y a la reconstrucción del país. El reparto agrario se puso en marcha y se establecieron jornadas de trabajos y salarios mínimos para los obreros. Sin embargo, pospuso el control de los recursos petroleros, que se encontraban entonces en manos de las compañías extranjeras, para obtener el reconocimiento de Estados Unidos. La lucha armada había creado una conciencia sobre la necesidad de la justicia social y la educación del pueblo mexicano. Obregón encargó esta última tarea a José Vasconcelos, un gran intelectual y educador que emprendió una campaña de alfabetización por todo el país. En las escuelas se promovió el orgullo por los valores nacionales y el conocimiento de las grandes obras de la cultura universal. Al acercarse el final del gobierno de Obregón, se presentó de nuevo el problema de la sucesión presidencial. El elegido fue Plutarco Elías Calles, pero su designación provocó el levantamiento de Adolfo de la Huerta y otros altos mandos del ejército. Esa inconformidad les costaría la vida a varios de los antiguos generales revolucionarios.


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