La forma correcta de iniciar una dieta

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Cuanto estés lista (como ahora) de bajar unos kilos de más, buscarás una dieta de eliminación, un détox, o hasta empezarás a tomar pastillas. Y después de un par de días de haber iniciado cualquier aventura que hayas elegido, te darás cuenta del error que has cometido.

El cambio es difícil, razón por la cual deberías empezar con pasos pequeños y graduales e incorporar más cambios mientras te ajustas a los anteriores. Entonces, ¿cuál es la forma correcta?

Bájale a ciertos alimentos (o grupos alimenticios)

Yo misma he pensado en dejar el glúten o los lácteos para bajar de peso, pero podría ser un gran error. Dejar ciertos alimentos o grupos alimenticios cuando no eres alérgica a ellos, puede dañar tus metas, en lugar de ayudarte a llegar a ellas. Las restricciones pueden incrementar el deseo y los antojos hacia esos alimentos prohibidos y, por ende, tu cerebro pensará que saben mejor cuando por fin te rindas ante ellos.

No ignores tus señales de hambre

Si alguna vez has hecho una dieta sabiendo que vas a morirte de hambre, sabrás que las porciones bien controladas no siempre te harán feliz. Tratar de controlar qué tanto comes bajo las reglas de alguien más, jamás será tan satisfactorio como aprender a responder a tus propias señales de saciedad y hambre. Si te sientes llena después de comer una comida bien proporcionada, es posible que no puedas con esa dieta a largo plazo. Esos sentimientos de depravación son más que suficiente para combatir la fuerza de voluntad de la persona más motivada. COME para satisfacer y no lo hagas bajo la idea preconcebida de cuánto debas comer. Sé flexible y responde las necesidades de tu cuerpo.

Cambia todo poco a poco

Puedes seguir una dieta y un plan de ejercicio sin rendirte en un día… pero será inevitable el fracaso después de un rato. La mejor forma de efectuar un cambio es efectuándolos poco a poco. Aunque aprecio tu entusiasmo, la pérdida de peso a largo plazo viene de un cambio gradual en tu estilo de vida. Y para resultados prolongados deberás crear hábitos nuevos y desechar los malos.

Por ejemplo, empieza por agregar un poco de ejercicio a tu rutina en tiempos pequeños, no comprando una membresía anual en un gimnasio que ni siquiera te gusta.

No sacrifiques tu sueño para preparar tus comidas

Empezar una buena dieta y un plan de ejercicio conlleva más tiempo y esfuerzo, y notarás que la solución será dormir menos… pero no. El sueño es primordial para bajar de peso. Sin mencionar que si estás depravada de sueño, te será más difícil resistir la tentación de pecar en tu dieta.

No elijas entrenamientos basados en qué tantas calorías debas quemar
Correr obviamente quema más calorías que el yoga, pero si te choca correr, no lo harás nunca. Así que, al final, podrías no quemar muchas calorías con el yoga, pero con esa práctica, aseguras hacer ejercicio todos los días.

Recuerda, si no te gusta el entrenamiento que eliges, nunca lo harás un hábito.

Fuente: www.vanguardia.com.mx

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