Liberados por el arte

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Para Oralia y Ángel, el arte ha sido más que una forma de expresar lo que sintieron al haber estado en reclusión en la Ciudad de México.

Acercarse a la pintura los apoyó a obtener su libertad y se ha vuelto una actividad que los ha ayudado a salir adelante fuera de la cárcel.

Ambos son usuarios del Instituto de Reinserción Social y son ganadores del concurso de cartel para la muestra de cine debate Horizontes.

Oralia, una mujer de 42 años, tiene más de 22 cuadros de collage en su casa; la mayoría comenzó a realizarlos durante su estancia en Santa Martha Acatitla, donde estuvo cumpliendo su sentencia por encubrimiento por receptación.

Al salir libre en diciembre de 2016 lo único que se llevó fue su gran tesoro: sus cuadros.

“Hacía mis cuadros con pedacería de revistas que había, o lo que me encontraba. Por eso mis cuadros son irrepetibles, eran hechos con revistas ya despedazadas, con revistas que eran basura, pero yo la basura la convertí en oro”, dijo la pintora a REFORMA.

A un año de haber salido libre, tras obtener un beneficio de ley por buen comportamiento y por haber participado en las 9 áreas recreativas y educativas del penal, y por haber conseguido 109 constancias en reclusión, Oralia sigue pintando.

Por su esfuerzo y talento, se realizó una presentación del catálogo de sus obras en febrero y ganó el tercer lugar por su cuadro: “Ingobernable”.

En cada una de sus creaciones, que considera de estilo surrealista, Oralia se tarda semana y media en acabarlos y cuenta con el apoyo de sus hijos, de 13 y 15 años, y su madre para continuar con la actividad que le apasiona.

“Veo la diferencia; en el encierro uno se limita a lo que hay, ahora me voy a corredores de revistas, me paso horas viendo, ya no hay límites, ahora hasta falta tiempo. El dinero que tengo lo invierto en revistas y ya son cuadros más grandes”, añadió.

Con tan sólo 30 años de edad, y pese haber estado 5 años, 5 meses y 16 días en el Reclusorio Norte, Ángel terminó su carrera en Derecho y ganó el segundo lugar por su cuadro “Velas”.

El hombre fue acusado de equiparable de violación, pero dentro de su celda conoció al pintor Francisco Javier Tejeda Jaramillo, también recluso, quien le enseñó a pintar.

Además sus compañeros, le enseñaron a tatuar; entre otras actividades recreativas.

Ángel estuvo en la Brigada de Protección Civil del centro penitenciario; el haber visto los heridos y el sufrimiento de muchos internos lo ayudó a querer salir adelante.

“Antes de entrar mi estilo de vida era muy diferente, mi situación económica, yo ya estaba en la UVM y tenía una vida muy fácil, ahí en el reclusorio empiezas a valorar, eso es lo que me gustaría transmitirle a la gente”, dijo Ángel.

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Por Guadalupe Fernández | Reforma


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