Librerías de viejo: atrapadas en el tiempo y en Donceles…

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Aunque la modernidad y el cambio se han dejado sentir en la ciudad entera, en  la calle Donceles (en pleno Centro Histórico) el tiempo parece haberse detenido, y lo que la distingue son sus librerías de viejo, donde un gran número de establecimientos compran y venden libros antiguos y usados de una enorme variedad de temas.

Este tipo de librerías no son exclusivas de Donceles pues las hay en otras zonas de la ciudad (Santa María la Ribera, San Rafael, Coyoacán, Condesa, Roma, por ejemplo), sin embargo las de esta calle del Centro tienen un sabor de antaño y un toque genuino que las han hecho famosas.

En Donceles hay cerca de diez librerías –quizá más–, en dos cuadras;  todas ellas ocupan amplios espacios. La oferta es  muy variada y casi todas las librerías la tienen  clasificada, lo cual facilita al cliente localizar sus áreas de interés. Aunque hay pasillos donde los libros están simplemente amontonados. En cuanto a los precios: van desde los 10 pesos hasta más de mil, dependiendo del título, la antigüedad o rareza del ejemplar.

Hay libros sucios, con olores incluidos, nuevos, con manchas, firmados, deshaciéndose, forrados, con dedicatorias especiales, otros están mutilados; los hay que incluso tienen pasta de cuero. Existen montones de libros, por el suelo, a la derecha, a la izquierda, arriba (a veces uno teme que se le venga encima una torre de libros); en otras ocasiones la escalera no basta para llegar hasta el ejemplar que se desea ver; hay pasillos en los que al final ya no puedes seguir caminando, pues las columnas de libros te lo impiden.

Lo más curioso es que algunas de estas librerías tienen advertencias como la siguiente para los lectores: “Aquella persona que desacomode los libros será severamente amonestada”.

Casi todo el material de estas librerías está ordenado por secciones, las más usuales son: literatura, poesía, best sellers, derecho, medicina, historia universal, historia de México, historia de la Revolución, arte, geografía, etcétera.

A estas librerías acude todo tipo de personas, pero lo que más se ve son estudiantes de nivel superior, profesionistas e incluso coleccionistas de volúmenes antiguos.

Se podría suponer que, ante la crisis, este tipo de negocios tendrían que haberse visto afectados pero no es así: mucha gente prefiere comprar libros usados ante los altos precios que se manejan en las librerías tradicionales, particularmente en ediciones importadas y, ahora, por la nueva Ley del Libro que impide la venta con descuento en los primeros 18 meses de la vida de una novedad. 

Sin embargo, los clientes de las librerías de viejo también lamentan los altos precios de los ejemplares: “Sólo vine a ver; antes encontrabas libros buenos muy baratos; ahora nada más ponen de oferta los libros que te venden incluso afuera del Metro, títulos super trillados; si buscas algo más reciente o de autores cotizados (Paz o Sabines, algo así), los encontrarás también caros, 200 pesos o más y, a como están las cosas, es mucho dinero…”

Tú, ¿qué opinas?

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