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Todo lo que necesitas saber para proteger tus rodillas

Cuesta deshacerse de esta molestia cuando aparece, pero sí puedes prevenirla. Un entrenamiento adecuado o elegir un calzado cómodo son algunas claves para esquivar el dolor.

julio 4, 2017

«Después del dolor de espalda, el dolor de rodilla es el motivo de consulta general más frecuente», apunta el doctor Juan Muñoz Ortego, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología. El especialista detalla que las causas más comunes de esta dolencia en mujeres varían según la edad: «En chicas jóvenes, suele aparecer por sobrecargas deportivas o ejercicios mal ejecutados, por ejemplo por entrenamiento de running». En cambio, subraya que «a partir de los 50 años y asociado a la menopausia, tiene que ver con la artrosis» –una enfermedad reumática que produce un desgaste del cartílago, el tejido que actúa como amortiguador entre los huesos y favorece el movimiento de la articulación–.

Dado que está formada por uno de los mecanismos más complejos del cuerpo –de pie, soporta casi todo su peso y está sustentada por numerosos ligamentos–, vale la pena que consultes al médico si experimentas molestias en la rodilla al andar, subir o bajar escaleras o hasta en reposo.

¿A qué especialista debes dirigirte? «Cuando ha habido un traumatismo, una caída o un golpe, hay que visitar al traumatólogo; mientras que si el dolor de rodilla es espontáneo, y se da, por ejemplo, al caminar, se tiene que ir al reumatólogo», sentencia Muñoz, con consulta en el Centro Médico Teknon de Barcelona.

Si has entrenado demasiado, toma nota

Ejercicio menos intenso. Por mucho que te guste el deporte, hay algunos motivos por los que deberías evitarlo y rendirte al reposo. El dolor de rodilla es una de esas razones, sobre todo si la articulación se desgasta por una sobrecarga. «Un entrenamiento adecuado tiene que complementar el ejercicio cardiovascular con el muscular.

Por otro lado, los pacientes que quieren salir a correr tendrían que estar asesorados antes por un médico especializado en aparato locomotor», sostiene el portavoz de la SER. Aparte, indica que «la sobrecarga muscular está favoreciendo casos de artrosis precoz»​.

Chequeos necesarios. Es conveniente que te sometas a un estudio biomecánico de la marcha. Tras esta prueba, el médico podrá prescribirte el tratamiento adecuado y el mejor ejercicio para tonificar la musculatura de la zona sin dañarla.

Fisioterapia y acupuntura. Estas dos terapias son de las más empleadas para el trabajo de rehabilitación en la zona de la rodilla. Aparte del abordaje en la consulta, el profesional te ofrecerá pautas para aplicar en el día a día.

Artrosis: señales de aviso y abordaje

Síntomas principales. Sobre todo en la etapa de la menopausia –un período que puedes superar sin sobresaltos adoptando ciertos hábitos–, la artrosis puede hacer acto de presencia. Es habitual que se presente haciéndote sentir rigidez y anquilosamiento en la rodilla por la mañana.

Tratamiento. «A día de hoy, no hay un tratamiento definitivo, pero sí herramientas que nos pueden ayudar con el dolor de rodillas, como por ejemplo la fisioterapia, que se encargará de conservar la musculatura y de potenciarla», afirma el reumatólogo.

Los beneficios de la nutrición. El doctor también remarca que «empieza a haber evidencia de que mediante una alimentación saludable se puede enlentecer la progresión de la artrosis. Hay resultados prometedores con dietas antiinflamatorias ricas en omega 3 y suplementación dietética».

Medidas de prevención contra el dolor

Tacones, para uso ocasional. Rehúye del dicho para presumir hay que sufrir en lo que a zapatos altos se refiere. Los de tacón son enemigos de la salud articular, te obligarán a caminar de forma antinatural y son causa de problemas como el que nos ocupa, la artrosis de rodilla; pero también influyen en la aparición de juanetes y provocan mala circulación.

Terapia de frío y calor. Consultando antes a un profesional sanitario, aplicar algún método de frío o calor en la zona puede funcionar como método coadyuvante en el tratamiento principal y aliviar las molestias. Si hay inflamación, la aplicación de frío puede ayudar; mientras que el calor puede aplicarse cuando hay contracturas o antes de entrenar.

Analgésicos con prescripción. Tal y como pasa con el dolor en la espalda, la toma de analgésicos no debe alargarse en el tiempo en el caso del dolor en las rodillas. El ibuprofeno, por ejemplo, si se toma con demasiada frecuencia, puede dar lugar a problemas de estómago. Además, tal y como concluyó la Agencia Europea del Medicamento, en terapias en las que se emplean más de 2.400 mg al día, puede aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares.

Ejercicio a medida. «Lo más importante es tonificar el tren inferior –cuádriceps, glúteos…– y realizar un ejercicio progresivo continuo de 20 o 30 minutos al día. A la persona debe gustarle, eso es lo más relevante; pero sabemos que entrenamientos como la elíptica, ir en bici o el aquagym pueden ser beneficiosos», señala el doctor Muñoz.

Fuente: www.objetivobienestar.com

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