Los indígenas en DF viven en miseria y hacinamiento

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En cuartos de tres por tres metros viven 50 familias mixtecas, quienes aseguran tener más de 20 años de ser “invisibles” para las autoridades.

El grupo está formado por unas 90 personas, en su mayoría mujeres y niños, quienes desde hace más de dos décadas encontraron en viviendas de la colonia El Arenal Tercera Sección, delegación Venustiano Carranza, una salida a la extrema pobreza que enfrentaban en su poblado de origen: San Simón Zahuatlán, en Huajuapan de León, Oaxaca.

Para ellos las condiciones de marginación que enfrentan en esta capital no son distintas de las que padecían en San Simón, “pero por lo menos aquí podemos trabajar y ganar 50 o cien pesos diarios”, asegura Marciano Pérez, quien al igual que la mayoría de los mixtecos de este lugar se dedican a la venta de dulces, alegrías, palanquetas y mazapanes en las calles de esta ciudad. Las mujeres de mayor edad sólo tienen como única alternativa pedir limosna.

Durante las inundaciones ocurridas en febrero pasado en la zona de Los Arenales, una brigada de promotoras sociales y coordinadoras de zona de la Procuraduría Social (Prosoc), encabezadas por Maricela León, Rocío Rentería y Guadalupe Ramos, encontraron que en casas de las calles de El Arenal vivían en esas condiciones las familias mixtecas.

Corroboraron que no tenían –ni tienen – alguna identificación personal ni comprobante de domicilio. Carecen de servicios médicos, los niños no van a la escuela y al igual que sus madres, padres o hermanos, no son beneficiarios de ningún programa de seguridad social. Incluso, muchos sólo hablan y entienden mixteco.

Debido a que las lluvias de principio de año les arrebataron lo poco que tenían, las promotoras y coordinadoras de Prosoc les apoyaron con colchonetas, camastros, cobijas, leche y pañales. Fueron “días buenos”, comentó Virginia, joven madre de tres pequeños.

Al saber de la existencia de esas familias mixtecas, instancias del Gobierno del Distrito Federal, como la Consejería Jurídica y la Secretaría de Desarrollo Rural (Sederec), se comprometieron a brindarles apoyo, desde servicios médicos hasta reubicación a viviendas más dignas.

Hasta la fecha siguen como antes de las inundaciones: sin nada. La aseguradora Axxa no les ha entregado el cheque con el que puedan restituir los pocos bienes que perdieron.

La Sederec prácticamente se desentendió  de ellos y las autoridades en Venustiano Carranza son omisas en la atención.

Severino Hernández es también parte del grupo de mixtecos de El Arenal, y resume su situación: “Hemos viviendo 20 años aquí siendo invisibles para las autoridades”.

Fuente: La Jornada.


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