Luchemos contra la corrupción, no contra Trump

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La corrupción en México ha alcanzado nuevos y desprestigiosos estándares. Desde el año pasado se vienen trabajando reformas que puntualmente ataquen a la corrupción, entre ellas la apertura del nuevo Sistema Nacional Anticorrupción y la inclusión de la Ley 3de3 al contexto jurídico. No obstante, el mismo sistema siempre ha sido criticado por la manera de “hacerse loco” a la hora de atacar problemas de índole trágica como lo son la corrupción y el narcotráfico en nuestro país.
 
Nuestra preocupación ha excedido ya un nivel cínico que limita cualquier acción directa hacia esta grave situción, tanto así que ubicamos ya los problemas extranjeros sobre los locales, ejemplo claro de esto ha sido Donald Trump y su “bullying” no solo a países latinoamericanos sino a cualquier intento de migración de minorías a los Estados Unidos.
 

El presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Gustavo de Hoyos Walter explicó este lunes como la corrupción mexicana lastima más a nuestro país que la misma salida de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América Norte (TLCAN).

“Aunque es deseable que permanezca el TLC, no a cualquier costo, no cualquier cosa es negociable porque un mal tratado sería un peor escenario que irnos a las reglas generales del tratado. El sistema está viciado y no permite que estas observaciones se traduzcan en denuncias, juicios y prisión para los responsables. El país pierde entre el 9 ó 10 % de su presupuesto en acciones de corrupción. De lo que ahora se trata con el sistema nacional anticorrupción, integrado por autoridades y comité ciudadano para que el círculo perverso y complicidades lleguen a su fin. (Esto) implica aumentar nuestra exigencia para que los responsables primarios cumplan su tarea, porque no ha sido atendido a cabalidad el problema, por lo que percibimos con preocupación problemas que parecían superados” afirmó De Hoyos en conferencia.

 
En resumen, la tarea de México no es asegurar nuestras relaciones exteriores con naciones en el borde de la inestabilidad política, sino estabilizar nuestras propias instituciones, abriéndole paso a nuevos campos de acción como lo promete hacer el SNA, donde se debe resaltar el valor ciudadano sobre la incidencia de políticos, de lo contrario contiuamos en el mismo ciclo vicioso.

 

 


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