
La Comisión Nacional del Agua promueve la inversión de 200 millones de pesos para la recuperación de barrancas en territorio estatal a efecto de evitar el desbordamiento de cuerpos de agua que afectan a la población.
A través del acercamiento con legisladores federales, integrantes de la Comisión Especial de la Cuenca del Cutzamala, gestiona tal cantidad de recursos que impedirá anegaciones en puntos sensibles a este tipo de fenómenos.
José Ignacio Pichardo Lechuga, presidente de dicha Comisión refirió que existe el acuerdo con diversos legisladores para apoyar la iniciativa de la Conagua para que en la Ley de Presupuesto de Egresos de la Federación 2011 se destinen por lo menos 200 millones de pesos a los diversos proyectos y acciones de este programa de rescate de barrancas.
Tras una reunión donde participaron autoridades federales, estatales y del Distrito Federal se determinó integrar además un proyecto para que a lo largo de 2011 se garantice el suministro de agua para las zonas metropolitanas del Valle de México y Toluca.
Entre los puntos que se discutieron destaca destinar recursos para la conservación de ríos, lagos y barrancas; garantizar el funcionamiento del Sistema Cutzamala; reducir la sobreexplotación de los acuíferos; preservar las fuentes de agua a través de un uso eficiente; contar con drenaje suficiente; contribuir al saneamiento de las aguas residuales del Valle de México; así como la reforestación de las zonas de recarga.
En tanto, Diana Ponce Nava, titular de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del DF, exhortó al legislativo a ampliar el concepto de rescate y saneamiento de barrancas para incluir diversas acciones que permitan concretar la conservación de estas importantes zonas de recarga de los acuíferos.
Cabe señalar que durante 2010 se destinaron 100 millones de pesos para recuperar las barrancas, mediante los cuales se desarrollaron tareas como el retiro de basura, la construcción de colectores marginales para conducir las descargas de aguas residuales hacia los drenajes, la reforestación de las barrancas y otras zonas de recarga, así como el retiro de los asentamientos humanos irregulares.
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