
Trabajamos más de 16 horas continuas, tenemos que entregar al dueño de la concesión o al dueño de las placas entre mil 600 y mil 800 pesos diarios, cuando trabajamos un camión de pasajero. Si se trata de un microbús, la mitad, y lo que sobra es la ganancia para nosotros”, señala un conductor de micro de una de las rutas de Huixquilucan.
Otros choferes consultados coincidieron con lo anterior y agregaron que además tienen que poner de su bolsa para llenar el tanque de gasolina.
“No nos va mal, pero está pesado y es una friega trabajar 16 horas continuas, sobre todo porque en una ruta o un derrotero con mayor demanda, en municipios como Ecatepec, Naucalpan o Huixquilucan, llegan a coincidir hasta 15 líneas diferentes, y es cuando intentamos agarrar más pasaje y por ello protagonizamos una ‘guerra por el centavo’”, alegan.
Para el secretario del Transporte mexiquense, Jaime Barrera, “el gran problema son las que se ponen para ver quién gana el pasaje. “¿Qué tenemos que hacer aquí? Bueno, pues meterlos en una dinámica de volverlos más humanistas, que el ser chofer es un trabajo digno, como el que tenemos todo el mundo, eso es lo que hay que enseñarles, hay que meterles valores”.
Cinco días después del accidente en Huixquilucan, en el que murieron 12 personas y 15 más resultaron heridas, aún permanecen internados en el hospital de Traumatología de Lomas Verdes cinco pasajeros. Una mujer y un menor de siete años, se debaten entre la vida y la muerte: Georgina García Valero, quien fue operada por fractura en ambas piernas, presenta daños severos en un pulmón y estallido de hígado, mientras Ángel Uriel Suárez, de 7 años, presenta traumatismo cráneoencefálico y desprendimiento de piel en cráneo. “Su estado es en extremo grave”, señala un reporte médico.
Rosa Guzmán Chávez, con una fractura en tobillo y clavícula, es reportado su estado de salud como crítico, mientras Felipe Pérez de la Rosa y Montserrat Carreño se encuentran en proceso de recuperación.
Testimonios
María Agripina, de 56 años. “A la altura de la colonia San Cristóbal, en Huixquilucan, el chofer detuvo su marcha y escuché que un checador le exigió que se apurara, que ya iba muy atrasado. Levanté la cabeza y mire a los demás. Nos miramos todos, asustados”.
El conductor obedeció, le imprimió velocidad a la unidad, “quiso rebasar en sentido contrario, justo cuando un automóvil particular venía contra nosotros, intentó esquivarlo, pero como iba muy rápido, se salió por el voladero”.
“Mami, mami, despierta. Sus golpes sobre mi cara provocaron que recobrara la conciencia. La menor me confundio con su madre, que ya estaba muerta. Al igual que yo, la niña y otros pasajeros quedamos atrapados entre los asientos desprendidos por el impacto. Con horror atestigüe que la menor no se había percatado que aceite caliente escurría sobre su cuerpo. Me arrastré como pude y la salvé quitándole los asientos como pude”.
María, de 43 años, habitante de Naucalpan: “Sólo recuerdo que iba platicando con un niño que estaba sentado a mi lado. Cuando reaccioné estaba toda mojada. No sé si me caí al agua o con qué me había mojado”.
- Claves
Ingresa a penal
• Bonifacio Santiago Mar, conductor del microbús, ingresó al penal de Barrientos, en Tlalnepantla, Estado de México, donde será juzgado por los delitos de homicidio culposo con agravantes y lesiones.
• La Agencia de Seguridad Estatal confirmó que ingresó a las 16:50 horas del pasado martes, y hoy se definirá su situación legal, Se aclaró que el conductor no alcanza fianza debido a la gravedad de los hechos.
• La procuraduría estatal informó que los peritajes comprueban que además de invadir el carril contrario, el chofer manejaba a exceso de velocidad, lo que ocasionó que perdiera el control de la unidad y se desbarrancara.
El secretario del transporte
El secretario del transporte mexiquense, Jaime Barrera demostro su ineptitud, cinismo e irresponsabilidad con su declaracion -"¿Qué tenemos que hacer aquí? Bueno, pues meterlos en una dinámica de volverlos más humanistas-. Es risible su ingenuidad, lo que se debe cambiar es el arreglo institucional, y con este cambiar los incentivos perversos existentes por otros virtuosos. Deben desaparecer los hombre-camion, deben desaparecer las concesiones individuales, deben constituirse empresas, que presten el servicio bajo las normas de operacion establecidas, reguladas y controladas por una autoridad central. El operador debe cobrar un salario y un bono por cumplimiento de los tiempos establecidos en ruta. No por numero de pasajeros.
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