
Julio del 2010 fue el mes con el mayor registro de lluvia en la historia del México moderno, dijo el titular de la Comisión Nacional de Agua (Conagua), José Luis Luege Tamargo. Existe un aumento de 36% de precipitaciones con respecto al promedio anual y se espera que en agosto los chubascos se presenten con mayor fuerza y frecuencia.
A pesar de los beneficios, en cuanto a recargas de mantos acuíferos y relleno de presas, el funcionario reconoce que los capitalinos se concentran en la parte baja de las cuencas de los grantes ríos como el Pánuco, Coatzacoalcos, Grijalva y Usumacinta, donde tradicionalmente existen problemas de inundación importantes.
Explica que la mayor vulnerabilidad de la ciudad de México se basa en los hundimientos que presenta al norte-oriente de su ubicación, en específico la zona que rodea la Cuenca de Chalco. En la parte central, la mayor preocupación se concentra en los alrededores del Río de los Remedios.
El ingeniero Marcos Gutiérrez, director de Agua Potable Drenaje y Saneamiento de la Conagua Valle de México, detalló que la ruptura del bordo izquierdo del Río de la Compañía y desgajamiento de cerros y desbordamiento de arroyos del municipio de Angangueo en febrero coronó las afectaciones de las precipitaciones sobre la población del Valle de México.
Y es que el cambio climático ya mostró sus evidencias: lluvias extraordinarias en plazos cortos. Esto ante la incapacidad que se posee en materia de infraestructura para desalojar las aguas residuales, las de precipitaciones pluviales y las que normalmente transitan por los cauces del sistema hidrológico son el mayor reto que este organismo descentralizado presenta, sostuvo el ingeniero.
Obras de emergencia, ¿la solución?
A partir de las tragedias vividas a principios de año, se ordenaron 73 obras de emergencia -cuya inversión asciende a 2,385 millones de pesos- para mejorar los sistemas de seguridad de los drenajes en el Valle de México, por lo que el ingeniero confía que esta temporada de lluvias las contingencias serán más controlables.
Hoy, las condiciones en cuanto a infraestructura son distintas y mejores con respecto al año pasado, “pero la realidad es que el Valle de México sufre hundimientos muy severos y esto ocasiona que las pendientes naturales de desalojo no sean tan sencillas de controlar”.
Ello aunado a la basura en los canales que taponea el alcantarillado, complica las circunstancias.
“Siendo la ciudad de México el centro político y económico del país, lo más grave es tener una inundación de graves consecuencias”, concluyó Marcos Gutiérrez.
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