
En las calles de la Ciudad de México los comerciantes ambulantes responden a los requerimientos y gustos de los capitalinos.
Si llueve, encuentran capas para cubrirse; si quieren diversión, hay bailarinas de bolsillo; y si requieren vitamina C, les ofrecen mandarinas. A su manera, los vendedores llevan a cabo una estrategia de mercado.
Al detectar lo que sus clientes precisan, los comerciantes aplican investigación de mercado, de acuerdo con Carlos Sedano, coordinador de la Licenciatura en Mercadotecnia de la Universidad Iberoamericana.
Mencionó que estos artículos son productos de conveniencia, ya que se encuentran cerca del consumidor cuando los pide.
Además, los vendedores se ajustan a su punto de venta. Por ejemplo, en cruceros y avenidas hay artículos de mayor tamaño y precio en comparación con los que se venden en el Metro.
Los comerciantes satisfacen las exigencias de su mercado, pero no son empresarios: “Buscan tener una utilidad inmediata, sin que su proyecto perdure en el tiempo, como sería el caso de una empresa; y su objetivo es hacer negocios que nazcan y mueran, como una temporada”, mencionó Sedano.
Sin embargo, de su forma de venta hay algo que aprender: su capacidad de adaptación y flexibilidad.
“Cuando surge una nueva oportunidad para comerciar están presentes en el momento oportuno y siempre tienen las antenas puestas para ver en qué momento hay que vender algo diferente”, dijo en una entrevista con Publimetro.
De la calle saltan a escena
Los semáforos y los vagones del Metro se convierten en los escenarios de jóvenes que tienen inquietud por alguna manifestación artística. Además de que es una forma de solventar sus gastos.
“Al inicio practicaba mis pasos de breakdance en la calle, porque así vas perdiendo el miedo al público y ya si me daban dinero, era otra ganancia”, aseguró Roberto, bailarín profesional.
Los vagones del subterráneo también cumplen esta función de teatro y las chicas Jackie y Jenny GaGa lo mostraron el año pasado en YouTube.
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