
Alrededor de 200 familias están en riesgo inminente. Los muros y trabes de los departamentos en la Unidad Habitacional Lindavista-Vallejo están agrietados y los pisos se han inclinado. Incluso, las cosas ruedan sin ningún impulso y las puertas se cierran solas. Por fuera, las estructuras se ven chuecas.
Ante ello, personal de la Secretaria de Protección Civil del Distrito Federal ordenó hace dos meses la evacuación de los departamentos y a cambio prometió una ayuda de mil 500 pesos mensuales a las familias afectadas para el pago de renta en otro sitio; el apoyo será durante el tiempo que duren la reparación de los edificios 62, 52, 17 y 16.
Pero nada. Los vecinos no han recibido apoyo alguno, pese a que el titular de esa secretaría, Elías Moreno Brizuela, presumió recientemente en su comparecencia ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal que ya se había entregado ese dinero a los vecinos, pero no es cierto, denunció el coordinador interno del Comité Ciudadano de la colonia Lindavista-Vallejo, Lucio Armando Arredondo.
Un documento titulado “Análisis de riesgo”, elaborado por Protección Civil del GDF, da cuenta de lo que ahí sucede: “El edificio 62 se encuentra catalogado como de alto e inminente riesgo, y el 52 y el 17 son ubicados como de alto riesgo, por lo que se recomienda su pronta evacuación”.
Sin embargo, las familias siguen ahí y viven en la zozobra diaria.
La Unidad Habitacional Lindavista-Vallejo fue construida hace 45 años y sus edificios se componen de tres niveles y planta baja. La gran mayoría de los habitantes que ahí viven son pensionados y jubilados, que ante la falta de dinero no han tenido más alternativa que esperar la ayuda prometida que no ha llegado.
El documento oficial anota: los edificios carecen de mantenimiento, hay fisuras en muros, desprendimiento de acabados, deformación de marcos de ventanas, hundimientos de suelo, inclinación y separación de edificios y deterioro de instalaciones eléctricas.
En un recorrido efectuado por jardines, andadores y al interior de los departamentos, MILENIO corroboró las condiciones de deterioro de los inmuebles, además de escuchar las palabras de desaliento de sus moradores. Todos guardan consigo el olvido de que han sido objeto por parte de las autoridades, tanto de la delegación Gustavo A. Madero, como del Gobierno del Distrito Federal, encabezado por Marcelo Ebrard.
María de Jesús Pérez Valero dice: “Hemos recorrido todas las instancias de gobierno con un altero así de papeles, todo durante seis años, desde diputados hasta el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, que nunca nos recibió, y nada… ninguna ayuda. Vienen autoridades, dicen que sí la habrá, se van y ya no regresan”.
Pérez Valero se refiere al edificio 62. En varios de sus departamentos las ventanas y puertas ya no cierran, hay fugas de gas por el movimiento que tiene el edificio, los vidrios lucen estrellados. Se observan grietas por donde se ve hacia el otro lado del muro.
Otro caso es el de Tania Arreola, que vive con su padre. Ella informa que en los últimos seis meses se han acrecentado las grietas en los muros, además de que a ratos se escuchan ruidos en estos. Coloca una botella en el piso y ésta se desplaza rápida hacia abajo. Con ello demuestra la inclinación de su departamento.
Es el mismo caso de las vecinas, Isabel Navarro Cruz, María Elia Vega Rosales y Rosalía Rojas. La primera se queja: “No dormimos bien por el mismo ruido cuando truena el edificio”.
Rojas achaca el hundimiento del suelo e inclinación de edificios al tráfico pesado que se mueve sobre avenida Vallejo. La tercera de las mujeres muestra su departamento: todo lleno de grietas.
“Es tan profunda la cuarteadura que mi hijo ha tenido que mojar periódico y meterlo: son hoyos por donde se mira al otro lado del muro”, indicó.
Para el diputado Carlo F. Pizano Salinas, los daños a los inmuebles han sido ocasionados por las vibraciones ocasionadas por el transporte pesado que pasa en las inmediaciones, sobreexplotación del acuífero y falta de mantenimiento a los edificios.
Se queja y acusa. “Se necesita apoyo de las autoridades, pero éstas no atienden el problema con seriedad. Estamos hablando de la vida de personas y el patrimonio de muchas familias”.
Dijo que en la legislatura Local se solicitarán 20 millones de pesos para reparar la verticalidad de los cuatro edificios; sin embargo no fue aprobado.
Para Armando Arredondo el colapso de esos edificios puede ser inminente, “pues tienen problemas muy graves”.
Con sus propios recursos y algo con que el gobierno ha contribuido los vecinos tienen en sus manos estudios de mecánica de suelo, análisis estructural de los edificios y hasta proyectos de reparación de ellos. Sin embargo, las autoridades no los han apoyado.
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